
Hace dos veranos, tras situarse en un mínimo histórico cercano al 2,1%, el euríbor inició una imparable senda alcista, aunque sus movimientos nunca fueron tan bruscos como los registrados en las últimas semanas. El presente mes lo comenzó en el 4,52%, el día 8 -cuando la crisis de las 'hipotecas basura' ya se presentía y estaba a punto de estallar- se encaramó al 4,60% y a partir de ahí no dejó de crecer. El mayor rebote fue el de ayer, cuando avanzó ocho centésimas y rozó el 4,8%.
Ese fuerte repunte lo protagonizó apenas unas horas después de que el BCE echara por tierra las expectativas de un aplazamiento de la subida de tipos prevista para septiembre. El retraso de esa medida había cobrado fuerza entre los analistas, que especulaban con que la autoridad monetaria intentaría aportar así tranquilidad a unos mercados convulsionados por el temor a un colapso en el sistema crediticio y a que el 'crack' hipotecario de EE UU derivara en una crisis económica mundial.
Crisis de liquidez
La institución que preside Jean Claude Trichet enfrió esas esperanzas el miércoles al proclamar que no modificará su política por el derrumbe del negocio de préstamos de alto riesgo en Estados Unidos. La entidad se remitió a un pronunciamiento público del pasado día 2, en el que aseguró que mantendría una «fuerte vigilancia» sobre el control de la inflación y que fue interpretado por los expertos como el inequívoco anuncio de un inminente incremento del precio del dinero. La decisión la adoptará el 6 de septiembre.
El espectacular crecimiento del euríbor es fruto de las tensiones generadas en los mercados por el batacazo de las 'hipotecas basura'. A fin de cuentas, ese indicador mide el precio al que los bancos se prestan efectivo entre sí -en este caso, a un plazo de un año-, que se ha elevado con la tormenta desatada por la crisis de EE UU. La media mensual es la que sirve como referencia para los créditos destinados a financiar la compra de una vivienda. Las dudas sobre las entidades que pueden estar 'salpicadas' por el colapso inmobiliario de Estados Unidos ha retraído a algunas de ellas a dejar a sus competidores el dinero que necesitan para satisfacer las necesidades de sus clientes por miedo a que no se lo devuelvan. Esa circunstancia, que ha amenazado con colapsar el sistema financiero, ha obligado a los bancos centrales a inyectar ingentes sumas, procedentes de sus reservas, para garantizar su liquidez.
A las consecuencias que esas turbulencias tienen sobre el euríbor hay que añadir el impacto del alza del precio del dinero que aprobará el BCE el próximo mes y que ese índice ya empieza a reflejar.
Récord de deudas
En julio se situó en el 4,564%, lo que se 'engordó' en 86 euros al mes las cuotas de una hipoteca media -150.810 euros a un plazo de 26 años- revisada con ese dato. Ese porcentaje será superado con holgura en agosto y volverá a encarecer los créditos. Hace un año el tipo era del 3,615%.
El acelerón en el aumento de la factura de los bancos se produce en un contexto en el que la deuda de las familias para pagar su piso encadena un récord tras otro, aunque ha frenado su avance por el enfriamiento inmobiliario. Ya asciende a 616.513 millones de euros -más de 1,03 billones de pesetas-, según los últimos datos del Banco de España, correspondientes al pasado junio.






