
En un momento de intenso debate en el nacionalismo vasco -visualizado, en especial, tras las declaraciones de los consejeros Joseba Azkarraga y Javier Madrazo, y las airadas réplicas del portavoz del EBB, Iñigo Urkullu-, Galdos pronunció una charla ante afiliados de su partido en Hondarribia en la que reiteró sus tradicionales tesis sobre la regeneración del discurso del nacionalismo. Pidió «altura de miras, madurez y responsabilidad al nacionalismo institucional» ante «los próximos debates estratégicos, y consideró que el último conflicto suscitado sobre la convocatoria de una hipotética consulta es una «tormenta de verano», que confió que «no responda a la voluntad de enturbiar el ambiente».
Las reflexiones de Galdos se producen días después de que Azkarraga se posicionara abiertamente en contra de posibles acuerdos transversales entre nacionalistas y no nacionalistas y apostara por una confrontación política con «el nacionalismo español». Galdos -cuyas posiciones sobre el nacionalismo pactista sintonizan en buena medida con el discurso de Josu Jon Imaz- manifestó que «nuestra base social y electoral reclama que seamos capaces de alcanzar acuerdos estratégicos que nos permitan continuar vertebrando a la sociedad vasca con perspectiva de futuro».
Análisis desapasionado
En la conferencia, ofrecida íntegramente en euskera, el líder guipuzcoano de EA afirmó que en los próximos meses «debemos evitar la caricaturización de los posicionamientos de las personas» porque, según explicó, «afortunadamente el debate en el seno de los partidos no se va a producir entre 'neorregionalistas' que renuncien al nacionalismo y 'neobatasunos' dispuestos a echarse al monte tras renunciar al camino emprendido».
Galdos reconoció la existencia de planteamientos estratégicos diferentes en el nacionalismo institucional a la hora de abordar el futuro, pero pidió que se produzca una discusión seria, alejada de clichés y estereotipos. «Observo con preocupación el interés de algunos sectores por otorgar a tales diferencias una trascendencia mayor de la que en realidad tienen. Todo ello nos debilita de manera importante».
El presidente de la dirección regional guipuzcoana -también diputado foral- llamó la atención sobre «la paradoja que supone que ponencias políticas aprobadas por amplias mayorías en el seno de los partidos se conviertan en armas arrojadizas y elementos de confrontación interna, causando el agotamiento y el desánimo de la base social y electoral». «Algo parecido a lo que sucede con documentos como los acuerdos de gobierno y otros compromisos alcanzados por los máximos dirigentes de los partidos que son interpretados de manera tan dispar que provocan polémicas innecesarias», señaló en referencia implícita al acuerdo del tripartito en relación con el referéndum.
Galdos manifestó también que el debate que se va a producir en el nacionalismo histórico debe tener como punto de partida «un análisis desapasionado de los últimos resultados electorales y una lectura correcta sobre la sociedad vasca actual» para, «sin ninguna renuncia ideológica», conectar con las nuevas generaciones y sectores de la sociedad, sobre todo capas urbanas, con las que no somos capaces de conectar suficientemente».
El presidente guipuzcoano de EA criticó también con dureza al Partido Socialista. «Un socialismo tan inmovilista, tan cerrado, no está legitimado para exigir al nacionalismo un ejercicio de transversalidad en el que no creen, que ellos mismos boicotean con sus actos».






