
En la misiva, fechada el pasado 16 de agosto, día de la toma de posesión de Miguel Sanz como presidente del Ejecutivo foral, Chivite expresa su malestar con las reuniones que celebran «a espaldas de la dirección» miembros del denominado sector crítico. El último de estos encuentros tuvo lugar este mismo martes en Villava y aglutinó a alrededor de sesenta militantes y cargos públicos de Pamplona y su comarca, entre ellos el ex secretario general y parlamentario regional Juan José Lizarbe. Durante la reunión comenzó a debatirse la estrategia que seguirá el grupo en el comité regional que tendrá lugar el próximo día 1 de septiembre en la capital navarra, donde podrían pedir la convocatoria de un congreso extraordinario.
«Empezar de cero»
Según uno de los asistentes a la convocatoria de Villava, los críticos se mostraron unánimes a la hora de pedir responsabilidades a la ejecutiva que comanda Chivite y a trabajar desde dentro del partido por intentar desalojar a Miguel Sanz del Gobierno foral «lo antes posible».
En ese sentido, abogan por «empezar de cero», «pedir disculpas a la sociedad navarra por no haber sabido articular una alternativa de progreso» y comenzar a dar la batalla política el próximo mes de diciembre, con ocasión del debate de los Presupuestos Generales de Navarra. En su opinión, con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, Sanz no estará en condiciones de cumplir su amenaza y adelantar las autonómicas si el Parlamento rechaza las Cuentas. Después, confían en que la situación política tras las generales permita plantear conjuntamente con Nafarroa Bai e Izquierda Unida una moción de censura contra el jefe del Ejecutivo foral.
Periodo de reflexión
Los asistentes a la reunión de Villava decidieron abrir un periodo de reflexión de unos días que desembocará en una nueva reunión que tendrá lugar en vísperas del comité regional y que en este caso anunciarán públicamente con antelación. Paralelamente, mantendrán nuevos contactos con el colectivo de críticos de la comarca de La Ribera que ha reclamado la dimisión de la ejecutiva regional y del grupo parlamentario.
En medios afines al sector de Juan José Lizarbe abogan por intentar «hacer un esfuerzo» y reconducir la crisis de manera «pragmática», desde el convencimiento de que las posiciones extremas reforzarían a Carlos Chivite, «que intenta presentar todo esto como una persecución personal contra él».
A este respecto, Helena Berruezo, una de las ex dirigentes del PSN cercanas a Lizarbe, replicó ayer al llamamiento efectuado en su carta por el secretario general que las reuniones que mantienen los críticos se llevan a cabo desde la «serenidad» y tienen como objetivo «recuperar» al partido, que, a su juicio, está en una situación «absolutamente catastrófica». Asimismo, subrayó que estos encuentros se realizan al margen de la dirección «porque no se nos invita a ninguna reunión».






