Un niño se sienta sobre los restos de su casa en México. / AP
Parece que 'Dean' ya es historia. La depresión tropical que ayer tocó tierra en Tuxpan (Veracruz), en el este de México, como huracán de categoría 2, "se ha disipado" hoy en el interior del país azteca. Pero antes ha dejado tres muertos en los estados de Puebla e Hidalgo por los derrumbes ocasionados por las fuertes lluvias que todavía afectan a varias zonas del país.
Dos hombres murieron en Zacualtipán (Hidalgo) y otro permanece herido al quedar sepultados bajo su vivienda, mientras que un anciano fallece en Pahuatlán (Puebla) al caerle un muro encima. También en Hidalgo se han registrado cuantiosos daños materiales en la localidad de Tulancingo, donde cayeron casi cien litros de agua por metro cuadrado.
"Se desbordaron los ríos Tulancingo, San Lorenzo y Chico", ha afirmado Víctor Matas, secretario particular del gobernador de ese estado, quien agregó que la situación "está en calma" aunque hubo "muchas afectaciones en varias colonias de la zona urbana y en comunidades rurales, donde hay gente incomunicada".
A su vez, autoridades de Puebla determinaron bajar la alerta de fase naranja a fase azul (peligro bajo) en los 77 municipios de la sierra por donde cruzó el huracán, donde hasta el momento permanecen refugiadas al menos 3.500 personas como medida preventiva.
Tras la tormenta, llega la calma
De este modo, los destinos mexicanos de Quintana Roo y Yucatán recuperan poco a poco la normalidad tras un ciclón que, pese a todo, "se ha portado con benevolencia", según el Consejo de Promoción Turística de México. Aunque parece "improbable", los meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EEUU advierten de que "existe alguna posibilidad de que pueda reorganizarse en el océano Pacífico".
El ojo del huracán con vientos máximos de 160 kilómetros por hora (categoría dos) tocó tierra ayer cerca de Tecolutla, al este de Gutiérrez Zamora y a 64 kilómetros al sur-sureste de Tuxpan. En la madrugada del martes, Dean castigó primero a la península mexicana de Yucatán con fuertes vientos de 260 kilómetros por hora (categoría cinco) y ráfagas de hasta 315 kilómetros por hora.
El gobernador del estado de Veracruz, Fidel Herrera, dijo que el impacto del ciclón dejó a medio millón de habitantes sin energía eléctrica. El gobernante indicó que pese a los pronósticos, el meteoro dejó un "saldo blanco" y sólo se han informado diversos daños materiales, como la suspensión de la electricidad y la caída de árboles, de postes y techos de algunas casas en la zona de la sierra.
Compromiso de Calderón
A su vez el presidente mexicano, Felipe Calderón, expresó su compromiso para atender a los posibles afectados por las intensas lluvias en toda la zona. Desde ayer martes, Calderón ha estado al frente de las medidas ante cualquier contingencia, aunque hasta ahora los efectos han sido menores a los que se habían pronosticado.
"Nuestro mayor temor es que el volumen de agua incremente el caudal de los ríos y de las cuencas" en Veracruz y que "el grado de deforestación, que por desgracia se padece en todo el país y en este estado no es la excepción, pueda generar verdaderos aluviones y consecuentemente peligro para la población civil", dijo Calderón.
Las autoridades del Distrito Federal mantienen la alerta debido a la posibilidad de que se registren deslizamientos de tierra, inundaciones y fuertes precipitaciones en las zonas del sur y centro del territorio mexicano.
Por su parte, la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció hoy el regreso de sus 18.197 trabajadores a las plataformas petroleras en el Golfo de México, para reanudar la producción suspendida el lunes pasado por el paso del huracán.
21 muertos en el Caribe
El CNH ha explicado que Dean ha sido el tercer huracán más intenso de la cuenca atlántica en tocar tierra desde que se llevan los registros.
Dean ha causado otras 21 muertes: nueve en Haití, seis en República Dominicana, dos en Dominica, tres en Jamaica y uno en Santa Lucía, mientras que miles de personas han tenido que ser evacuadas o buscar refugio.
También ocasionó daños, calculados en unos 44 millones de dólares, en Dominica y Santa Lucía, tras arrasar gran parte de la infraestructura y ocasionar estragos en el sector agrícola, según informes oficiales.