
Pasando revista a Animalandia, lo cierto es que, a lo largo de la historia del cine, animales de todas las especies han reclamado con frecuencia su ración de estrellato, incluido ese pedazo de collie que fue Lassie, así como la mula Francis, tarántulas reptantes, los apocalípticos pájaros de Hitchcock, nuestro amigo Flipper, el tiburón de Spielberg, ratas y ratones de todos los pelajes, gatos vengativos, monos sabios, tortugas mutantes, el cerdito Babe, mogollón de ectoplasmas y hasta Súper Rocky, un canguro hembra que asombraba por su facilidad innata para la práctica del boxeo.
Todos quedan a la altura del barro ante estas ovejitas devoradoras, con lo cual, la ración de 'gore', las secuencias repelentes y la hemoglobina barata están servidas. Por si fuera poco, un humor a la sal gorda ayuda a digerir el producto, reservado en exclusiva a espectadores con tragaderas muy amplias.






