
Este es el segundo sabotaje que sufre el radar de Leioa en menos de un año. En octubre de 2006 se registró un incidente similar que también obligó a retirarlo. En aquella ocasión, agentes de la Ertzaintza se personaron en la zona para evitar que los automovilistas circulasen a una velocidad excesiva. El radar más activo de Vizcaya ha estado rodeado siempre de la polémica. Ubicado a la entrada de los túneles de Artaza, es el único punto de La Avanzada en que se prohíbe circular a más de 60 kilómetros por hora y ha llegado a registrar hasta 13.000 multas al mes. La elevada cantidad de infracciones (algunos conductores llegaron a acumular hasta 18 multas, al tardar en notificárselas varios meses) lo ha convertido en un aparato impopular.
«Hacer caja»
Muchos de los sancionados por exceso de velocidad denunciaron reiteradamente «las ansias de hacer caja» de la Administración, con el pretexto de reducir la siniestralidad. Tras iniciar una campaña de denuncia a través de Internet y convocar marchas de protesta por la autopista, los afectados consiguieron que el problema adquiriera gran relevancia pública.
Ante la presión ciudadana, el Departamento vasco de Interior sólo mantuvo la primera sanción a los reincidentes y archivó el resto de las infracciones. Todo sucedió tras las críticas al director de Tráfico por retirar la denuncia a algunos automovilistas ante el retraso producido en el envío de las notificaciones. Eso supuso a las arcas públicas la pérdida de 1,8 millones de euros. Sólo este aparato 'cazó' a 21.000 infractores de enero a agosto de 2006, más que todos los radares de Vizcaya juntos en 2005.










