
Muchos padres han dejado de acudir a la explanada de Etxebarria con sus hijos por miedo a un chaparrón. Después de los fuegos artificiales, «la gente se marcha y no queda casi nadie». La meteorología juega al escondite con los feriantes. «Por momentos parece como si fuera a parar, pero siempre acaba fastidiándose», se quejaba Aroa Albiñana, encargada de un tiovivo. Bilbao es una de las tres ferias más importantes de España, junto a las de Zaragoza y Sevilla. «La de Bilbao es la mejor de todas, y es una pena que estemos esperando todo el año para que ahora llueva», se dolía Paco Rico, del Gran Circo Mundial. Los aguaceros de este año le hicieron temer, por un momento, una repetición de las fiestas de 1983. «Nos tiramos toda la noche del martes en vela por si el viento nos llevaba la carpa hasta Artxanda», relató. En realidad, el circo no ha perdido tanto público como las barracas, pues el recinto es cubierto, pero Rico preferiría que «trabajáramos todos, por el bien del sector».
Las txosnas también han salido perjudicadas. «Se ha notado un bajón respecto al año pasado. Hay hasta mal humor entre los comparseros», reconoció Nerea González, de Bizizaleak. En esta txosna, por ejemplo, han suspendido seis conciertos desde el pasado domingo, pues «el ambiente no ayuda para muchas actividades programadas».
Los asiduos del recinto festivo han tenido que apretarse para encontrar cobijo en el reducido espacio cubierto habilitado en las txosnas, como en Moskotarrak o Mekagüen. «Para las cinco de la mañana ya no había tanta gente como otros años», se lamentaron en Txinbotarrak.
Todas las comparsas hicieron votos para que amaine el tiempo pronto, ya que sólo entonces «la gente cogerá la fiesta con ganas».










