
-Tratándose de un tipo 'guarromántico', entre flores y cerdos elegirá los segundos, ¿no?
-No. Siempre se ha dicho que las mujeres son las flores. ¿Y no! La flores somos los hombres. Duramos poco. Las mujeres son como las plantas. Se arraigan a la tierra y permanecen.
-¿Entre un buen rabo de cerdo y un elegante ramo de flor!
-No sé si va con segundas, pero no me gusta el rabo de cerdo. Es demasiado gelatinoso.
-Pues en su día bien que los capó.
-Iba en el contrato. Estudiaba en Santiago y fuimos a Carballiño a tocar en un pub. Nos pagaban tan poco que para que nos saliese bien el viaje a mi compañero y a mí nos contrataron en la granja de cerdos del dueño del bar. Durante el día trabajábamos con los cochinos. Así ya nos compensaba. Me tocó caparlos, vacunarlos...
-¿Tenía buena mano rajando?
-Uno cogía el gorrín, lo trincaba y le abría de patas, y el otro le sajaba. Luego, le rociábamos con un espray morado. Extraño.
-¿El qué?
-Los cerdos gritan mucho cuando los capas, pero ya extirpados no se quejan. Se les olvida. No tienen memoria de dolor.
-Curioso. En su último espectáculo el ex capador pierde la cabeza.
-La cosa va de cortar. Voy de decapitado buscando un tronco.
-¿Las flores le resbalan?
-No. Me gustan mucho. Soy especialista en pincharme con sus espinas.
-En 'Defendiendo al cavernícola' hablaba de la pareja y ahora de la germinación del amor. ¿Asistiremos al parto en el próximo montaje?
-O al divorcio. El amor no siempre acaba felizmente en parto.
-¿Le quiere poca gente?
-¿Al contrario! Me quiere mucha y por eso le doy valor al amor.
-Con otro monólogo y la única compañía de un pianista, ¿no hay quien le aguante sobre el escenario?
-Él toca, se pone su bafle cerquita y no me tiene ni que escuchar. Yo también tengo cosas que contar.
-¿Qué se dice Nancho de Nancho?
-Pocas cosas sin ofenderme. ¿Sabe? O sea, que me voy a callar.
-¿Se soporta?
-No tengo más remedio. Estoy 24 horas diarias conmigo mismo.
-¿Satisfará a la clientela promocionándose 'más Nancho que largo'?
-Adquirí un compromiso que mantengo: devuelvo el dinero a quien deje indiferente el espectáculo. Mi misión es provocar risas, cabreo... Me pringo.
-¿No se excede al garantizar hora y media de una noche maravillosa?
-Lo de la noche maravillosa lo ha puesto el de marketing. A todo el mundo le jode hablar de sus desamores, de quien no le quiso, de lo mucho que quiso a no sé quién o de lo mal que lo hizo. Todo eso sacamos al escenario. Hablamos de cosas que nos pasan a todos.
-Confiesa que se desnuda ante el público. ¿Por qué le hace eso?
-Me desnudo interiormente. Hablo de lo que pienso y siento. Estoy en una edad buena, la de 'aminunca'. -¿'Aminunca'?
-'A mí nunca me había pasado', 'a mí nunca me dolía la espalda'... No sé si por suerte o desgracia, he vivido todos los lados. He pasado por el amante despechado, el amante despechador, el amante entregado, con la pareja más aburrida, el amor platónico... ¿Todos! He sido amado y amante, desamado y desamante...
-¿Con cuál se queda?
-¿Con la época de la pasión!
-¿Como tonto!
-Esas dos primeras semanas... ¿Es tan difícil mantenerlas! ¿Cómo podemos hacer para que dure más?
-¿Cómo?
-El amor no se puede echar a un lado. Hay que tirarlo al contenedor amarillo y reciclarlo.
-¿En qué?
-En camaradería, complicidad... -Con cuatro cursos de Medicina tirados a la borda, ¿temió perder la vida de continuar hasta el final?
-No los tiré a la borda del todo por una sencilla razón. Además, mi padre se encargó de recordármelo bien con todo lo que se había gastado en mí. Pero todo ello lo compensé...¿ y 'con mu-chas-cre-ces'!
-¿Cómo?
-Andaba estudiando Arte Dramático en Madrid. Mi vecina del piso de abajo falleció y vinieron las hijas llorando su muerte. La casera del edificio de la Cava Baja dijo: '¿Tú no has estudiado Medicina? ¿Baja, baja!'
-¿Y?
-Bajé. Le hice una prueba con un bolígrafo en la planta del pie para ver si reaccionaba. ¿R-e-a-c-c-i-o-n-ó! Estaba, aparentemente, muerta. Le hice un masaje cardíaco y revivió. ¿Resucité a una muerta! Y por lo que sé vivió muchos años.
-Y aquí paz y después gloria, con su padre.
-Así que no tiré por la borda ni un solo día de Medicina.
-¿El médico de los milagros!
-Luego la llevamos al hospital. Al cabo de un rato salió el médico y gritó: '¿Quién le ha hecho el masaje?' Pensé que me iba a echar la bronca. ¿'Pues que sepas que no le has salvado la vida, se la has devuelto!'
-¿Su humor mata de risa?
-Esperemos que no. Nada de matar.
-¿Y anestesia?
-Al contrario. Intento despertar a la gente de risa, hasta en momentos de mala hostia y desconcierto.
-¿Sueña aún con ser la rana Gustavo?
-De niño quería ser futbolista, payaso y monigote. Al conocer los teleñecos, dije 'Yo quiero ser un teleñeco'. Sólo se rompe lo convencional si uno es un muñeco o payaso.
-Pese a fajarse como payaso, ¿no le ha dado para montar un circo?
-No. El circo lo tenéis montado en San Mamés. Ja, ja. No sabe los chistes que se hacen en Donosti, así que no me tire de la lengua.
-¿Aprendió a leer divinamente con las monjas?
-Aprendí a leer que la 'm' con la 'a' es ma, la 'p' con la 'a' es pa, y la jota con la 'a' es ja. Ja.
-Con complejo de flaco, ¿por qué sigue castigado sin postre?
-Ahora tengo más complejo barriguita. Mi época de crápula impenitente pasó a mejor vida. Bueno, no del todo. A los fans no se puede decepcionar y el que tuvo retuvo.








