El texto del líder jeltzale trataba de atajar de raíz las crecientes expectativas, alimentadas por Ibarretxe y, sobre todo, por sus socios de EA y EB, sobre la puesta en marcha de ese referéndum. El objetivo pareció cumplirse en las primeras semanas, si bien tanto Imaz como Iñigo Urkullu matizaron que la consulta de Ibarretxe debería ser decidida de forma conjunta con el EBB.
La primera respuesta del sector contrario al líder del PNV llegó de Álava. El presidente del ABB, Iñaki Gerenabarrena, advirtió que el artículo «no es doctrina de partido ni absolutamente nada» y que él «no firmaría» ese escrito al considerar que requería «matices». Más directo resultó Joseba Egibar la pasada semana. Calificó de «perverso» anteponer la paz a la política y rechazó que ETA fuera a marcar «el guión» de la consulta.






