
LOS DATOS
Esta exposición es un trabajo en el que se muestra y denuncia la explotación laboral a que son sometidos millones de niños en todo el mundo y su organización corre a cargo del colectivo fotográfico Ongarri.
La exposición de Moleres está integrada por una serie de medio centenar de imágenes en blanco y negro sobre la explotación laboral infantil en distintos lugares del mundo, y ha sido acreedora a numerosos galardones, entre los que destaca el tercer premio del concurso internacional World Press Photo 1998 y el Additional W. Eugene Smith en 1999.
Diferentes espacios
La muestra refleja la crudeza de la vida laboral de varios menores de edad en países del Tercer Mundo como Filipinas, la India, Ruanda, Tanzania o Guatemala, sin olvidar otras imágenes captadas en lugares del mundo desarrollado como Londres y París, así como fotos de trabajo infantil en una vendimia en territorio español.
Esta colección es el resultado de casi quince años de trabajo recorriendo distintos países y ciudades del mundo. Son «miradas sin fondo, miradas al infinito, miradas de incomprensión, miradas de sufrimiento... miradas que el fotógrafo Fernando Moleres ha captado y propone como argumento para la reflexión colectiva. Sus fotos son mucho más que imágenes reproducidas por la tecnología, son miradas que incitan, emocionan y, a veces, angustian nuestras conciencias. Estas fotografías sólo alcanzan a ver la superficie, el drama puede ser durísimo», según el propio Fernando Moleres. Y es que, «cuando pensamos en la infancia, rápidamente la asociamos con ideas como la inocencia, el juego, el estudio y la despreocupación. Sin embargo, millones de niñas y niños de muchos países apenas conocen el significado de estas palabras y son explotados de una forma metódica. Enfrentados desde sus primeros pasos a una dura realidad de supervivencia, pasan sus días en talleres fabriles insalubres, en minas, en ladrilleras, partiendo piedras, en los campos... De todas las injusticias que siguen azotando a la humanidad, inaugurado el siglo XXI, aquellas que tienen a los niños y niñas como protagonistas nos resultan particularmente crueles y despiadadas».
Esta situación «debe ser analizada con una visión global del actual contexto económico, comercial, social y ético», sostiene el fotógrafo Fernando Moleres que con su trabajo sobre la explotación infantil busca mostrar y concienciar sobre esa realidad.






