LA OBRA
El homenaje a sus cinco lustros es además homenaje al oficio de cómico, con la mirada puesta en la revista pobretona, en el cabaret. Llega el público al teatro a ver el Teatro Cubano de Revista y en apariencia la función está terminando, ha habido un error en la hora. No todo el mundo se lo toma a bien, y empiezan las dudas. Se ve el colofón y las apoteosis del final convencional, pero el enredo empieza en ese momento. La compañía desmonta su tinglado con el público en el patio de butacas. Lo que sucede a partir de ahí es literalmente la deconstrucción de un espectáculo no ya desde el punto de vista escénico, que lo es, sino desde lo social y humano: los tipos, las actitudes, los encuentros y desencuentros, los tics El relato va dando paso a cada uno de los estamentos del gremio, los que se ven y los que no, como un monumento vivo lleno de gracia que La Cubana borda a su modo.
Es un trabajo satírico muy divertido, muy de fiesta. Y hace lo que se hace en el music-hall, canto y baile, junto a pasajes hablados. Lo ordenan de otro modo, una primera mitad musical que finge el final del espectáculo ful, casi de Bodega Bohemia, y la parte hablada luego. Un desvelamiento de la cara oculta del teatro y sus gentes.








