En lo que sí hay un acuerdo casi unánime es en atribuir su origen. El primer país en el que se emplearon fuegos artificiales fue China. Su inventor fue un monje llamado Li Tian, que consiguió una mezcla realmente explosiva a base de sales metálicas, pólvora y un tronco de bambú. En honor a este ilustre religioso, los habitantes de este país oriental celebran el día de la pirotecnia el 8 de abril.
La popularización de este arte se produjo durante la dinastía Son (960-1270), en una etapa en la que el auge de la pólvora cobró especial protagonismo. Los chinos lanzaban fuegos artificiales para celebrar fechas señaladas (nacimientos, cumpleaños e, incluso, muertes) y para ahuyentar los malos espíritus. Costumbres que aún se mantienen hoy en día en la nación asiática.
La llegada de la pirotecnia a Europa se produjo a finales de la Edad Media; primero, con fines militares y, después, como espectáculo de recreo para nobles y reyes. Su desembargo en el Viejo Continente fue posible gracias a los aventureros que viajaban por Asia central y el sudeste asiático.
Pronto, Italia y Alemania se convirtieron en los países europeos más pujantes del sector. De hecho, actualmente, algunas de las empresas fabricantes de cohetes decorativos más importantes del planeta son de origen germano y transalpino. También Gran Bretaña se mostró muy interesada en esta industria, sobre todo durante el reinado de Isabel I. Su utilización se hizo tan popular que en alguna novela de William Shakespeare se cita el lanzamiento de fuegos artificiales como un espectáculo habitual en la corte británica.
Al otro lado del océano, en Norteamérica, la pirotecnia también cobró un gran auge durante el siglo pasado. Pese a la escasez de medios, México ha sido tradicionalmente una nación muy versada en la fabricación de castillos de fuego y otros elementos ornamentales relacionados con esta práctica. Fueron los españoles los que introdujeron la costumbre, ahora muy arraigada en la sociedad del país latinoamericano.
En las últimas décadas, uno de los países en donde más ha evolucionado este arte es Estados Unidos. Y es que el día en que más pólvora se consume en todo el mundo es el 4 de julio, jornada en la que los estadounidenses celebran su Independencia.
Hitos en la Aste Nagusia
En Bilbao, la pirotecnia está ligada a las fiestas de la villa desde hace más de un siglo. Sin embargo, no fue hasta 1978, con la llegada de la democracia, cuando se pone en marcha el moderno concurso de cohetes decorativos. En los dos primeros años su presencia fue testimonial por la estrechez presupuestaria de los festejos.
Ya en 1982 y gracias al empuje y dedicación de Quico Mochales, un bilbaíno muy popular, la cita comenzó a ser muy apreciada por los vecinos y visitantes de la capital vizcaína. Otros hitos importantes en la historia de los fuegos en la Aste Nagusia son su traslado en 1988 a las campas de Mallona, desde donde actualmente se lanzan, y la concesión de la vitola de carácter internacional en 1990. En la historia del palmarés del certamen destaca la victoria, hasta en cinco ocasiones, de la pirotecnia Vicente Caballer.










