El Ejecutivo francés se ha visto obligado a reaccionar después de que la semana pasada un hombre condenado en tres ocasiones por abusos sexuales a menores reincidiera con un niño de cinco años al que mantuvo secuestrado varias horas en Roubaix, en el noreste del país, hasta que la Policía lo localizó y detuvo.
El jefe del Estado analizó la situación con las ministras de Interior, Justicia y Sanidad y Juventud y luego, ante la prensa, desgranó algunas iniciativas que serán objeto de modificaciones legislativas. En concreto, afirmó que los delincuentes sexuales sólo saldrán de prisión cuando hayan cumplido su pena, sin posibilidad de reducción, y tras un examen de su peligrosidad por un comité médico. En el caso de que los facultativos consideren que es todavía peligroso, el individuo tendrá que ser internado en un hospital especial, cuya primera unidad será abierta en 2009 en Lyon.
Los que no acepten ser curados de sus impulsos sexuales durante su etapa en la prisión irán a ese centro hospitalario mientras se considere que son peligrosos. Quienes sí admitan el tratamiento destinado a su curación podrán tener permisos para salir del hospital, pero siempre con un brazalete electrónico que haga posible su control por las autoridades.
El tratamiento será de tipo hormonal o «castración química», dijo Sarkozy, quien agregó que ese tipo de expresiones «no me dan miedo». Consciente de la alarma social que generan ese tipo de agresiones, y tras haber basado su campaña electoral en un discurso de tolerancia cero contra la delincuencia, Sarkozy no dudó en emplear un lenguaje de inusual firmeza. «No se puede dejar en libertad a depredadores, a gentes que pueden matar y destrozar la vida de niños», dijo el presidente francés, quien anunció que el proyecto de ley con esas reformas será presentado en noviembre por la titular de Justicia, Rachida Dati.
Las nuevas medidas anunciadas ayer tienen lugar después de que, a finales de julio pasado, el Parlamento francés aprobara definitivamente un proyecto de ley para endurecer las penas contra los delincuentes reincidentes, incluidos los menores de dieciséis años. El proyecto establece también cuidados médicos obligatorios para delincuentes sexuales.
Una caja de 'viagra'
El hombre detenido en Roubaix por la agresión al menor, Francis Evrard, había sido condenado en 1975, 1985 y 1989. En esta última ocasión lo fue a veintisiete años de cárcel, pero cumplió dieciocho. Había salido de la cárcel a primeros de julio y cuando fue detenido en su poder tenía una caja de 'viagra', contra la impotencia sexual, recetada por un médico de la prisión de Caen. El facultativo se ha presentado voluntariamente en una comisaria para asumir la responsabilidad y asegurar que ignoraba el historial penal del hombre.
El Colegio de Médicos francés ha subrayado que la ley establece que los facultativos de prisiones no tienen acceso al historial delictivo de los detenidos y que, también por respeto a su privacidad, las instituciones penitenciarias no pueden conocer los informes médicos.
La ministra de Justicia, Rachida Dati, ha declarado que es «inaceptable» que alguien «se pueda esconder» con ese tipo de argumentos y ha declarado ahora que se cambiará la legislación en ese sentido, después de que en la ley aprobada en julio no fuera modificada.








