
Los testigos agregaron que el coche pertenecía a las fuerzas de seguridad y fue bombardeado cuando abandonaba la base palestina de Makbola, cerca de la frontera con Israel. El auto quedó completamente destrozado, hasta el punto de que los enfermeros tuvieron dificultades para recoger los cuerpos, porque habían quedado carbonizados y desperdigados por la zona, explicó el director del servicio de ambulancias del Ministerio palestino de Sanidad, Muawia Hasanin.
Versión hebrea
Tras el ataque aéreo, varios tanques israelíes abrieron fuego contra el lugar del bombardeo y se internaron en el área, según los testigos. El Ejército reconoció el ataque, pero defendió que fue lanzado por unidades terrestres. Según portavoces militares israelíes, los ocupantes del vehículo pertenecían a una «célula terrorista» que había disparado ese mismo día varios cohetes artesanales Al Kasam sobre el sur de Israel.
Pocos minutos después del incidente, el grupo islamista amenazódo con vengar con todos los medios a su alcance la muerte de sus miembros. «Tras esta horrible masacre todas las opciones están abiertas para la Brigadas de Azedín Al Kasam», aseguró el portavoz en Gaza de ese brazo armado de Hamás, Abú Obaida, que advirtió a las «fuerzas de ocupación» israelíes de que «están jugando con fuego»
Desde que Israel sacó hace dos años a sus colonos y militares de Gaza, las milicias palestinas han lanzado casi 3.000 de estos cohetes y proyectiles de mortero, matando a cerca de una decena de israelíes. En ese mismo periodo, 674 gazanos han perdido la vida por acciones militares hebreos, de los que 359 son civiles que no participaban en enfrentamientos, según datos de la ONG israelí Betselem.
La ofensiva de ayer llegó con Gaza parcialmente a oscuras, desde que el pasado jueves la Unión Europea suspendiera su ayuda financiera al suministro de fuel en la Franja, a causa de una supuesta pretensión de Hamás de cobrar un impuesto sobre el consumo energético.






