El endeudamiento de los ciudadanos por ese concepto se ha doblado con holgura desde 2003 por el 'boom' del ladrillo. Las masivas adquisiciones de pisos han disparado el número de préstamos solicitados y también su cuantía para hacer frente a precios cada vez más y más elevados. Ese fenómeno se vio favorecido en su día por un dinero excepcionalmente barato. Su paulatino e imparable encarecimiento -el euríbor, la principal referencia las hipotecas, ha trepado hasta el 4,564% tras 22 meses al alza, cuando hace dos veranos apenas superaba el 2,1%- ha moderado el empuje del negocio hipotecario.
Su ascenso se ha amortiguado de forma paulatina desde comienzos del pasado ejercicio, cuando llegó a expandirse más del 24%. A ello también ha contribuido el enfriamiento de la actividad inmobiliaria. Las ventas sufren un parón que ha frenado la actividad de la construcción -las hipotecas suscritas se redujeron un 6,01% entre enero y mayo- y desacelerado la subida de los precios, que se han disparado en la última década. En un año las casas se han encarecido una media del 5,8%, según datos del Gobierno central. En algunas zonas incluso comienzan a bajar. Aún así, las deudas de las familias han 'engordado' en 90.000 millones desde mediados de 2006.
El consumo se modera
El volumen de los préstamos aumenta a un ritmo del 17,2%. Su avance, que pierde gas poco a poco, es inferior en 3,2 puntos al que se registraba en diciembre. La desaceleración roza los siete puntos en un año, lo que demuestra la profundidad del movimiento. En los últimos meses también se ha moderado el ascenso del crédito medio, cuyo importe era en mayo -el último dato disponible- de 150.810 euros, un 7,58% más que en las mismas fechas del ejercicio anterior, según el Instituto Nacional de Estadística.
Los 616.513 millones que suman las hipotecas firmadas por los españoles suponen un nuevo récord, en un escenario de tipos de interés al alza. El vertiginoso aumento de las cuotas bancarias por el acelerón del euríbor ha puesto contra las cuerdas las economías de miles de familias y se empieza a traducir en una moderación del consumo. El indicador que sirve para fijar el precio de la inmensa mayoría de los créditos alcanzó la pasada semana el 4,66% y amenaza con continuar en ascenso corto plazo. Además, la morosidad se ha elevado en los últimos meses -los préstamos de dudoso pago que tienen contraídos particulares y empresas suman 11.027 millones de euros, un 0,706% del total-, aunque todavía se encuentra en niveles muy bajos, que no preocupan a las entidades financieras.
El incesante crecimiento de las deudas obliga a los hogares a destinar ya el 44,8% de su renta disponible bruta a financiar la compra de su piso, una cifra sin precedentes en la historia.
El aumento del precio del dinero también ha frenado la expansión de los préstamos personales. En junio alcanzaron los 220.864 millones, lo que supone un incremento del 14,5%, el más bajo desde la primavera del pasado año. Desde enero ha caído tres puntos. La desaceleración ha sido especialmente sensible desde la primavera. Ese resultado es congruente con la moderación del consumo, que, por ejemplo, ha reducido las ventas de coches.
De esa forma, las deudas totales de los españoles sumaban 838.743 millones al finalizar el primer semestre. Desde mediados del pasado ejercicio se han elevado en 118.690 millones, lo que equivale a un 16,4%. En el mismo periodo de 2006 avanzaban a un ritmo del 19,6%.






