Ziganda, que confía en la llegada de dos nuevas incorporaciones antes de cerrar la plantilla, reconoció que su equipo no dio la medida deseada en los amistosos frente al Villarreal y el Legia polaco, pero subrayó que Osasuna, más allá de los resultados, ha competido muy bien. «Quitando en Villarreal, hemos estado sólidos en defensa y, salvo en el partido ante el Legia, se ha visto que el equipo puede tener pegada», agregó el entrenador navarro, para el que el objetivo más complicado de Osasuna en la temporada que comienza será mantener la capacidad realizadora que mostró en la pasada campaña. «Se han ido el 75% por ciento de los goles y sustituir eso es lo más difícil, pero hay cosas con las que no podemos lamentarnos y que se nos escapan de las manos, como la marcha de jugadores a equipos con mayor poder. Nuestra historia es reponer con gente de casa que empuja y acertar en los fichajes. Este año se ha acentuado porque el número de bajas ha sido importante, pero no hay problema. Soy entrenador de Osasuna y sé dónde estoy, somos así y nos gusta ser así», declaró.
Sin excusas
Respecto al partido del domingo ante el Athletic, José Angel Ziganda dejó clara la dificultad que entraña debutar en San Mamés, un estadio donde hace tan sólo unos meses su equipo se paseó. No parece que esta vez las cosas vayan a ser tan fáciles para los rojillos. «Habrá que jugar al 100% y darle muy fuerte. El Athletic nos va a exigir mucho el domingo y necesito gente que esté muy bien. No hay excusas de falta de compenetración o bajas», apuntó Ziganda, que ya ha detectado un Athletic distinto al del año pasado, un Athletic made in Caparrós. «Cada entrenador tiene su particular estilo y le está imprimiendo su estilo. Hay que tener un margen de maniobra y los resultado dirán cómo ira el año, aunque sí se ve que es un equipo al que entrena Caparrós», dijo.








