El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, ha explicado en declaraciones a Catalunya Ràdio que el dispositivo para atrapar al escualo no ha sido fácil y que ha sufrido "pequeñas heridas, una en el tórax y la otra en la cara". Según el alcalde, la reacción del tiburón, que no pertenece a una especia catalogada como agresiva, ha demostrado que el animal podía resultar violento en situaciones de asedio.
En la captura del animal han participado cuatro expertos, tres del Aquàrium de Barcelona y uno de la Cruz Roja, y dos de ellos han resultado heridos leves durante su actuación. Un vehículo del Acuario de Barcelona custodiado por agentes de los Mossos d'Esquadra, se ha encargado de trasladar al escualo hasta la Ciudad Condal, donde permanecerá hasta que se decida si es liberado o no.
Esta tarde desde la Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos (CRAM) se había informado de la decisión, junto con el Ayuntamiento de Tarragona y la cofradía de pescadores de la localidad de que el animal sería liberado en alta mar después de ser apresado. Pero finalmente se ha optado por el plan inicial de transportarlo al Acuario de Barcelona.








