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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

toros | aste nagusia
El joven colombiano Luis Bolívar obtiene el premio a su tesón
César Rincón se despide de Vista Alegre con una triste actuación mientras José María Manzanares logra agradar al público
20.08.07 - 21:42 -
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La firmeza y la aguante de Luis Bolívar fue suficiente para que el diestro colombiano paseara una oreja del toro que cerró plaza, hoy, en Bilbao, en una tarde en la que José María Manzanares dejó su impronta en el coso de Vista Alegre, mientras que César Rincón pasó sin pena ni gloria en la tarde de su despedida del público bilbaíno.

Corrida en la frontera de la mansedumbre. En el argot se dice de estos toros que son bravucones, porque aparentemente empujan, pero cuando al notarse vencidos se vienen abajo, "rajados". Toros que no terminan de definirse, como si les diera igual embestir que no. No fue fácil la tarde para los toreros, como puede apreciarse.

De ahí el mérito cuanto menos de Manzanares y Bolívar, empeñados en sacar adelante lo imposible. El primero de los dos, con cabeza y torería. Bolívar, sobre todo con tesón. A Rincón, en cambio, le falló el ánimo y las facultades.

Fue en el primero de la tarde cuando el veterano Rincón dejó sentenciada su actuación. Un toro largo y alto, vareado y sin gracia en la embestida. Tomó dos puyazos largos y fuertes, y seguía sin descolgar. Así que Rincón mandó todavía un tercero, pues si no servía el toro, mejor que se parara. Pero con todo lo que "le dieron" en el caballo no fue suficiente. Rincón lo pasó mal. No se entiende el brindis al público si no es porque estaba en tarde de despedida y mandaba el protocolo.

El cuarto le dejó más en evidencia todavía, pues fue con diferencia el mejor del encierro. Tuvo temple el toro y, sin embargo, no aguantó el torero. Toro flojito, pero con fijeza y atemperado, más que suficiente para haber estado a gusto con él. Las palmas finales fueron más de cariñosa despedida que de reconocimiento a la faena.

Manzanares sale del paso

Manzanares estuvo muy suficiente, templado y haciendo las cosas con mucho gusto en su molesto primero, toro que se venía andando y apagándose por momentos. El viento, dificultad añadida. Pero acertó el hombre a llevarlo largo y por abajo en unos muletazos sueltos y de buena impronta. Lo único que tuvo en contra la faena fue la falta de unidad, imposible con un toro así.

En el quinto, el más complicado del encierro, que se quedaba debajo y pegaba tornillazos a mitad de los pases, Manzanares acertó a empujarlo hacia fuera. El toro, distraído y rematando con la cara arriba, no pasaba de las medias arrancadas. El alicantino manejó la muleta en plan sacacorchos, exprimiendo las embestidas de una en una con mucha suficiencia.

Triunfo del joven colombiano

El primero de Bolívar fue un toro incierto, que no terminaba de "meterse" en los engaños. Bastante mérito el intento de faena del joven colombiano, aunque no terminara de resolver nada. Le llegó por fin el premio en el sexto, un manso sin disimulo, que de salida quiso saltar dos veces y que incluso después de haberle bajado los humos en tres puyazos, todavía intentó escaparse rondando las tablas. El toro iba y venía sin ninguna condición. Claramente no servía.

Pero apostó Bolívar fuerte: dos pendulazos y otros dos derechazos antes de obligarle en una primera tanda más ligada en la que el toro acabaría en el suelo. Y a partir de ahí todo a media altura, el animal llevaba la cara natural, es decir, sin humillar, y no valía someterle. Poco a poco fue afianzándole, primero ayudándose con la espada en el toreo al natural. Y luego aguantándole una barbaridad por la derecha.

Al toro, más que violento, se le notaba protestón, sin genio y sin ganas de coger la muleta. Pero siguió y siguió Bolívar, ya con pases de uno en uno hasta que el toro dio de sí en dos tandas de derechazos realmente espléndidos. Naturalmente no hubo música en la faena, pero sí mucho interés. Y como en la suerte suprema se entregó con mucha verdad -la estocada por si sola valía la oreja-, al final salió Bolívar victorioso.
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