
Según informó la cadena de televisión turca NTV, tras detener a los delincuentes e inspeccionar lo que supuestamente era una bomba de fabricación casera con la que habían amenazado hacer estallar en el avión, la Policía turca extrajo un paquete de plastilina.
El ministro del Interior, Osman Günes, dijo que los documentos que llevaban los detenidos los identificaban como Mehmet Resat Özlü, de nacionalidad turca, y Abdulaziz Maliki, palestino con pasaporte sirio, pero persistían dudas sobre su identidad real.
El MD83 de Atlas Jet despegó desde el Aeropuerto Internacional de Ercan (República Turca del Norte de Chipre) con 136 pasajeros y 6 miembros de la tripulación a bordo. Cuando dos pasajeros se levantaron de sus asientos e intentaron forzar la cabina para dirigir el aparato a Teherán, los pilotos aterrizaron en Antalia alegando que debían repostar para proseguir el vuelo y, una vez en tierra, escaparon a través de las ventanillas. Otro aspecto inusual en este secuestro fue la actuación de los pasajeros: cuando no quedaba más aire en el avión, los secuestradores abrieron la puerta delantera y liberaron a las mujeres y niños. Mientras, la mayoría del resto del pasaje huyó por las salidas de emergencia y la trasera.
Las autoridades turcas rechazaron dar los detalles de cómo consiguieron la rendición de los secuestradores, limitándose a explicar que enviaron dos equipos de técnicos con la excusa de que iban a reparar la puerta trasera, que había sido forzada: el primer equipo no pudo convencer a los secuestradores para que se entregaran, pero el segundo sí.






