
CLASIFICACIONES
A su familia, el triunfo en Solden le llegó de oídas. La Vuelta a Alemania sólo corre a través de la pantalla de ETB. Reinosa (Cantabria) queda fuera de onda. Un amigo llamó por teléfono a los padres de David cuando faltaba sólo un kilómetro para la cima. Cuando ya había soltado a Voigt y Cunego. Cuando atornillaba pedales en una geografía pelada, calcada del Mont Ventoux. «Ese amigo les fue contando todo. No me vieron, pero al menos sí que lo vivieron en directo», recuerda el corredor vizcaíno. «Es lo que tiene ganar en agosto, en vacaciones; que igual no te ve nadie», bromeaba ayer desde el autobús del Caisse d'Epargne, camino ya de la Clásica de Hamburgo.
Se sentía otro: «He ganado en el puerto más alto del UCI Pro Tour. Sabía que la Vuelta a Alemania me llegaba en buen momento. Descansé en julio y me notaba recuperado. Pero, la verdad es que no esperaba ganar una etapa así». El broche para su mejor año: fue sexto en la París-Niza, a un minuto de Contador y con un segundo de ventaja sobre Evans. La de 2007 es su temporada. «Es mi mejor año. Y aún me queda la Vuelta a España».
Baqué y Euskaltel
David López es un ciclista de la margen izquierda. De Barakaldo. Crecido sobre las grutas de la zona minera, por los caminos de las Encartaciones. Por las carreteras vizcaínas menos pobladas. Es un escalador genético: de manillar bajo y corto. Recogido, de espalda combada. Añejo de estilo y joven de edad. Precoz: llegó hace cinco años al pelotón profesional, con el Baqué. Y de ahí, subió al Euskaltel-Euskadi. Hasta el año pasado. El Caisse d'Epargne le sedujo. El baracaldés, que había rozado una victoria de etapa en en Giro y que había abandonado enfermo el Tour, se vio ante el cruce definitivo de su carrera. Fichó por el equipo de Valverde. Saltó. «Ahora he cambiado mi mentalidad para afrontar las competiciones», dijo tras la París-Niza. Ayer, una hora después de la victoria al sprint de Ciolek en la última etapa y de compartir podio con Voigt y Leipheimer, resumió así su nuevo estado de ánimo: «Vencer por fin te da confianza, tranquilidad. Incluso en la contrarreloj -acabó decimoquinto- me sentí a gusto. Fue la mejor 'crono' de mi vida».
Ayer le grabaron las imágenes del podio. Su familia ya estaba avisada. Tercero en Alemania. De crío, su ídolo era Cubino. «Porque ganaba el día más inesperado». Buen alumno. Él lo hizo en Solden. Sin decir nada en casa.







