
Manson, que aún cumple condena, y sus víctimas eran las dos caras de la cultura hippie. Entre los primeros pasos del hombre en la Luna, apenas veinte días antes, y la masacre de Bel Air, quedó clausurada la década prodigiosa. Sharon Tate quedó para siempre como un icono de aquellos años. Como James Dean. La muerte a edades tan tempranas, -Tate tenía 26 años- es un extraordinario adhesivo para fijar los mitos en el imaginario colectivo.
Polanski y las mujeres
Ella era una actriz prometedora. No sabemos cómo habría envejecido hasta los 64 años que tendría hoy. De él, un gran cineasta, sí lo sabemos. Ocho años más tarde, Román Polanski, a quien todo el mundo veía aún como el viudo de Sharon Tate, invitó a una niña de 13 años a pasar un día con él en la casa de Jack Nicholson. La Justicia le imputó seis cargos, entre los que figuraban la violación y el uso de estupefacientes. Aunque sus abogados llegaron a un acuerdo con la familia de la niña para rebajar los cargos, lo que quedaba era suficiente para que el cineasta se abriera. Han pasado 30 años desde entonces, sin que Polanski haya podido volver a pisar Estados Unidos. En 2002 le fue concedido el Oscar al mejor director por 'El pianista'. Sus abogados trataron de negociar su vuelta con el Departamento de Justicia de EE UU. A pesar de los 25 años transcurridos y de que el voluntarioso juez que impulsó el caso había muerto hacía 13, nadie le garantizaba que no fuera a ser detenido en plena ceremonia de entrega para ser llevado a la cárcel. Ante esta perspectiva, se conformó con esperar a que se lo llevara a París su amigo Harrison Ford.
Tampoco ha acabado a cogerle el gusto a la gente de su edad. Su mujer actual, Emmanuelle Segnier, con quien empezó a salir en el rodaje de 'Frenético', es dos años más joven que la niña a la que invitó aquel día en casa ajena. Polanski, que era 21 años mayor que aquella nínfula, lleva 33 años a la actriz francesa.








