
Ibarretxe subrayó la importancia que reviste la «composición» de los Gobiernos vasco, vizcaíno, guipuzcoano y alavés porque todos sus integrantes comparten la defensa del derecho del pueblo vasco «a decidir su futuro». Un futuro que, según advirtió una vez más, se determinará en Euskadi «y no en Madrid».
A poco más de un mes del esperado Pleno de política general en el que desgranará sus anunciadas iniciativas de calado para Euskadi, el lehendakari volvió a dejar claro así que su apuesta estratégica pasa inequívocamente por la acumulación de fuerzas nacionalistas -con el añadido de los federalistas de EB- para impulsar el derecho de autodeterminación e «incrementar el protagonismo» de la sociedad, un eufemismo para referirse a la consulta popular que sus socios siguen defendiendo con ahínco.
Sin ir más lejos, la presidenta de EA, Begoña Errazti, se felicita en un artículo publicado en 'Aldaketa 16' del «gran acuerdo» que se ha logrado en torno al derecho a decidir como «eje para solucionar el conflicto» y arremete contra las tesis expuestas por el presidente peneuvista, Josu Jon Imaz, en su famoso artículo 'No imponer, no impedir'. «Ese principio hay que exigírselo a todos y sobre todo al poder centralista de España», subraya Errazti, que advierte de que supeditar la celebración de la consulta al fin de ETA equivale a poner a la banda «por encima» del Gobierno y del Parlamento vascos. «ETA no se puede convertir en excusa para romper ese compromiso», avisa.
Precisamente, de los «compromisos» de los partidos que forman los Gobiernos forales y el Ejecutivo vasco habló Ibarretxe, aunque sin explicitarlos. El lehendakari reiteró -ya lo había anunciado cuando recibió al diputado general vizcaíno, José Luis Bilbao- que en los próximos cuatro años se producirán «grandes cambios políticos», que, añadió, vendrán a «hacer realidad poco a poco» precisamente esos compromisos. También recuperó otra de las ideas en las que ha venido insistiendo este verano: el ciclo de la violencia etarra, dijo, «se ha terminado para siempre», aunque la banda todavía pueda atentar y «darnos tremendos disgustos».
No dio más pistas pero recalcó varias ideas. Insistió en que el «protagonismo» de la sociedad vasca deberá ir creciendo y en que PNV, EA, EB y Aralar comparten la defensa del derecho de autodeterminación, frente a socialistas y populares, que «no admiten que este pueblo existe como tal y que tenemos capacidad de decidir por nosotros mismos». «Tienen que tenerlo muy claro: el futuro del pueblo vasco lo vamos a decidir aquí, en Euskadi y en Vitoria; nunca se decidirá en Madrid», advirtió a PSOE y PP.
Todos los derechos
Otro de los nexos de unión de nacionalistas y EB es, según Ibarretxe, que todos ellos dicen «rotundamente 'no' a la violencia y rotundamente 'sí' a la defensa de «todos» los derechos humanos, incluidos los de quienes han cometido «horribles delitos». Eso es lo que les separa, apostilló Ibarretxe, del «mundo de Batasuna». «Está bien que se defiendan los derechos de los presos», pero a la vez es preciso dejar patente el rechazo al terrorismo y desmarcarse de ETA, subrayó. Con esta argumentación, el lehendakari concluyó que las fuerzas abertzales democráticas y la formación de Javier Madrazo deben ser los motores políticos de Euskadi a medio plazo, frente a las «orillas» que representan PSE y PP, por un lado, y la izquierda radical, por otro.
Sus palabras encontraron respuesta en el líder de los socialistas guipuzcoanos, Miguel Buen, que recurrió a la ironía. «Parece que Ibarretxe en algún momento de su vida ha tenido la sensación de que se le aparecía algún ser misterioso, sobrenatural, como Moisés en el monte antes de atravesar el desierto, y le imbuía a él de la fuerza para llevar al pueblo vasco a la tierra prometida», ilustró.






