
AHORRADORES
Los inversores aparecen como los primeros perjudicados. Pero en la Bolsa sólo pierde quien vende a un precio inferior al que entró. Y algunos pueden salir beneficiados si tienen la destreza de comprar barato títulos de renta variable con potencial de crecimiento. Quienes han depositado sus ahorros en fondos no lo tienen tan fácil. Para empezar, deben pedir información explícita de lo ocurrido con su patrimonio. Pese a las exigencias en ese sentido de los reguladores, casi nadie presta atención a las comunicaciones que recibe, ni sabe exactamente dónde está su dinero. Incluso fondos conservadores han podido perder en unos pocos días de tormenta las eventuales ganancias de todo el ejercicio.
CRECIMIENTO
Resulta imposible anticipar, a estas alturas, el impacto de la crisis hipotecaria sobre el crecimiento económico mundial, pero hay pistas que han encendido las luces de alarma entre los expertos. En Estados Unidos se han desacelerado los nuevos empleos, así como la construcción de viviendas, lógica consecuencia de la restricción del crédito. Mientras, Europa ya había frenado su expansión de forma notable en el segundo trimestre. En la zona euro fue de un 2,5% en ese periodo, seis décimas menos que entre enero y marzo.
En España, donde la actividad sigue muy fuerte -avanza a un ritmo del 4%-, los signos de desaceleración del consumo son consecuencia en buena medida del incremento de los tipos de interés en un momento en el que el endeudamiento de las familias se encuentra en máximos históricos.
CRÉDITOS
En España no hay 'hipotecas basura' y la morosidad bancaria sigue en niveles mínimos. La vigilancia y las advertencias de las instituciones reguladoras siguen puestas en los sectores más sensibles. Los mayores esfuerzos en el pago de los préstamos se concentran en los jóvenes, en las rentas bajas y en las zonas urbanas. Son los sectores bajo control, junto a las sociedades de refinanciación de deudas.
EMPRESAS
Al igual que los inversores, las compañías son las primeras afectadas por la crisis. En su caso, a través de una doble vía: las cotizadas, por la pérdida de capitalización bursátil, y todas ellas por las mayores dificultades de financiación externa. Algunos planes de inversión a corto y medio plazo pueden frenarse. Y los de largo alcance -como algunos proyectos de expansión en el exterior-, sufrir los rigores de la restricción de préstamos. Es significativo el parón de promociones inmobiliarias, un fenómeno en el que combinan el recorte de la demanda -la escalada de los precios ha enfriado la fiebre compradores- y el ajuste del crédito.
ENTIDADES FINANCIERAS
La amenaza en la banca, en general, parece limitada a la merma de oportunidades de negocio y al efecto de la crisis bursátil. Alguna entidad se ha visto tocada, de refilón, por la actividad en fondos que invirtieron una parte de su patrimonio en hipotecas de alto riesgo. En España se trata de un impacto muy reducido. El verdadero riesgo de los grandes grupos reside en una eventual 'segunda vuelta' de la crisis. Es decir, si tuviera como indeseadas consecuencias un frenazo en el crecimiento en América Latina o la drástica ralentización del consumo nacional.
EURO
La crisis ha frenado en seco la escalada del euro que, tras superar una relación de canje de 1,38 dólares, ha recortado su valor hasta los 1,34. Las empresas españolas exportadoras se habían resentido en los últimos meses de la fortaleza de la moneda. Ahora encuentran elementos de mejora de la competitividad de sus precios. La contrapartida corresponde a los viajeros a la zona dólar: su divisa tiene ahora menos capacidad de compra.
PETRÓLEO
Con el margen de las fuertes oscilaciones que viene registrando en los últimos tiempos, el petróleo ha reaccionado a la crisis financiera con una sensible bajada. El barril de Brent, la principal referencia en Europa, ronda los 70 dólares, cuando hace apenas tres semanas rozaba los 78,. El Texas de EE UU está a 71 dólares, su nivel más bajo en dos meses y medio. Una desaceleración económica rebajaría la demanda. En esa situación, las reservas almacenadas resultarían más que suficientes, lo que aliviaría la presión sobre los precios.
TIPOS DE INTERÉS
La Reserva Federal ya ha movido ficha al bajar su tasa de descuento medio punto, hasta el 5,75%. Los expertos consideran que el Banco Central Europeo se lo pensará dos veces antes de decidir la subida de tipos -un cuarto de punto, hasta el 4,25%- con la que se había propuesto frenar una eventual escalada de la inflación a corto o medio plazo. Con la economía en fase de desaceleración -la zona euro creció a un ritmo del 2,5% en el segundo trimestre, seis décimas menos que el anterior-, el BCE analizará la situación en Fráncfort el 6 de septiembre.






