
El conjunto bilbaíno, que jugó contra nueve toda la segunda parte, llevó el control del que fue su encuentro más exigente de la pretemporada (la Fiorentina terminó clasificada en la sexta posición la pasada Liga italiana y disputará la UEFA esta próxima campaña) y mostró algo más de consistencia en defensa que en temporadas anteriores. Además, fue quien puso las ocasiones gracias a la movilidad que exhibieron sus delanteros y no tuvo problemas a la hora de decidir el duelo con goles de Aduriz, en la primera parte, y Llorente y Gabilondo, en la segunda.
Las presencias de Koikili en el lateral izquierdo, Amorebieta en el eje de la defensa y Muñoz en el pivote fueron las más llamativas de la alineación del equipo bilbaíno, que no debería variar demasiado con respecto a la que se mida a Osasuna en el arranque liguero. Caparrós dispuso su ya habitual 4-4-2, dibujo con el que el Athletic rubricó un comienzo eléctrico.
Ocasiones
Así, para el minuto 3, Llorente ya gozó de dos magníficas ocasiones para inaugurar el marcador. En la primera, el delantero envió fuera el balón desde el borde del área pequeña un pase de Iraola, mientras que en la segunda, su cabezazo desde el punto de penalti salió rozando el palo izquierdo de la portería defendida por el galo Frey.
Los visitantes se sacudieron el dominio local y mandaron sobre el césped durante el siguiente cuarto de hora, si bien no supieron concretar dicha superioridad en acciones claras de peligro y fue nuevamente el Athletic quien estuvo a punto de ponerse por delante en el luminoso en el minuto 17 con un remate de cabeza de Aduriz tras un centro desde la izquierda de David López. A partir de ese instante, el partido se volvió bronco, con mucho juego sucio por parte de ambos conjuntos, circunstancia que provocó que el tiempo corriera sin jugadas dignas de mención hasta el minuto 39, cuando Aduriz transformó un penalti claro cometido por Dainelli sobre él mismo.
Despropósitos
La recta final de la primera parte fue un carrusel de despropósitos por parte de los jugadores del conjunto "viola", que se quedó con nueve integrantes en los dos últimos minutos. El colegiado González Vázquez se vio obligado a expulsar con roja directa a Potenza, por una agresión del defensa italiano sobre Koikili, y a mostrar la segunda tarjeta amarilla al rumano Mutu, el más activo de su equipo, quien agarró a Iraizoz cuando el portero navarro se disponía a poner el balón en juego.
Ante nueve, el Athletic no tuvo problemas para adueñarse del partido en la segunda mitad y para el minuto 51 Llorente ya dejó sentenciado el encuentro al materializar, solo y de cabeza, el segundo gol del conjunto bilbaíno. Caparrós decidió mover el banquillo y hacer probaturas como colocar a Javi Martínez de central, a David López de pivote y a Markel Susaeta de segundo punta, lo que, unida a la superioridad cuantitativa y cualitativa del equipo rojiblanco, trajo consigo que el partido se enfriase y decayese en su intensidad.
Sin embargo, el Athletic aún tuvo tiempo de ampliar el marcador a cinco minutos del pitido final por mediación de Gabilondo, quien, poco después de ingresar en el terreno de juego, anotó un golazo al cabecear haciendo un escorzo un buen pase de Expósito desde la línea de fondo.








