
Daniel Brühl, el actor hispano-alemán de 'Good Bye Lenin!' y 'Salvador', y el gran Héctor Alterio protagonizan la ópera prima de Aitzol Aramaio (Ondarroa, 1971). Son Marcos y Lucas. Un 'okupa' que se cuela en la casa de un viejo con Alzheimer y es aceptado con naturalidad como uno más de la familia. «Más que Alzheimer padece vejez», precisa Aramaio, que acaparó todos los premios posibles con su corto 'Terminal'. «Me fascinan los mayores que están bien pero se levantan a por agua y dejan el grifo abierto. O ponen tres cucharas junto al plato. Quería tratar esa evolución de la normalidad a hacer cosas extrañas».
Suena casi a cine social, pero quien haya leído alguna de las tres novelas de Elorriaga sabrá que los meandros de su prosa se pierden por los territorios de Cortázar y Rulfo. «Nunca he visto la novela como una película, no me imagino cómo han podido adaptarla», reconoce el escritor. «El espíritu de 'Un tranvía en SP' habla de ver la realidad desde el punto de vista de un anciano en el umbral de la muerte, ajeno al estrés de esta sociedad, que no sabe cuánto se puede aprender sin prisas, tardando dos semanas en escribir un párrafo. Yo tenía un tío que desactivó bombas tras la Guerra Civil. Cuando me estreso, pienso en él».
Elorriaga tendrá el privilegio de que las cámaras capturen la «Algorta mágica» de su niñez. La avenida Basagoiti, la iglesia de San Nicolás, la Casa de los Alemanes, donde veía las traineras con su cuadrilla, o Generatxu, el paseo que une el Puerto Viejo -donde hoy se rueda- y el parque de Usategi. «Ahí tengo muchas fotos con mi padre, que murió cuando yo tenía nueve años. Para mí Generatxu no es un paseo, sino el sitio mágico donde paseaba con mi padre, del que pude disfrutar muy poco».
Acento argentino
Lucas, el anciano obsesionado por el Shisha Pangma, el SP del título (un 'ochomil' del Himalaya), sigue viendo y hablando con sus muertos cercanos. Aramaio respetará esa «convivencia natural, porque cuando has querido mucho a una persona, nunca se va de ti». Rodada en castellano, con Julieta Serrano, Bárbara Goenaga y Ramón Barea en el reparto, 'Un tranvía en SP' ha convertido a Unai Elorriaga en un escritor feliz. «Cuando pienso que todo este despliegue de gente y dinero surge de una idea que se me ocurrió con diecinueve años Después le oigo a Héctor Alterio con su acento argentino y mejora lo que yo escribí».








