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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

su muerte se ha podido deber a un accidente
Aparece el cadáver de un cazador con un tiro en el cuello en una finca alavesa
Uno de sus hermanos le encontró en una rastrojera próxima a Gereñu La Ertzaintza baraja la hipótesis de que el arma se le disparó accidentalmente
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Aparece el cadáver de un cazador con un tiro en el cuello en una finca alavesa
José Benito Íñiguez de Heredia, hermano del fallecido, y su hija, ayer en Gereñu. / BLANCA CASTILLO
El cuerpo sin vida de Gumersindo Íñiguez de Heredia López de Uralde, de 54 años, vecino de Vitoria y «experimentado» cazador, fue localizado pasadas las nueve y cuarto de la mañana de ayer en una finca particular situada a unos 200 metros de su pueblo natal, Gereñu, ubicado a menos de 30 kilómetros de la capital alavesa y habitado por una quincena de familias. La víctima presentaba un disparo de escopeta en el lado derecho del cuello, que le destrozó parcialmente la cara, según pudo saber EL CORREO. Nadie sabía ayer cómo ocurrió la tragedia, si bien la Ertzaintza se inclinaba por la posibilidad de que el arma se le hubiera disparado de forma «accidental» mientras cazaba.

El luctuoso suceso se produjo apenas 36 horas después de la apertura de la media veda de caza en Álava. Empleado de la multinacional Pepsico, Gumersindo -que deja dos hijos- disfrutaba de sus vacaciones en el pueblo navarro donde nació su esposa y ayer por la mañana acudió a cazar a Gereñu, donde residen dos de sus hermanos. «Venía a encontrarse conmigo. Había pasado la noche del martes al miércoles en el pueblo, que estaba en fiestas, y quedamos en vernos hoy (por ayer) aunque no habíamos fijado una hora concreta», explicaba a este diario Eugenio Íñiguez de Heredia, abrumado y conmocionado por lo ocurrido.

«Oí unos tiros»

Encargado de guardar en su casa los perros de Gumersindo, Eugenio intuyó hacia las ocho de la mañana que su hermano había llegado a Gereñu. «A esa hora oí unos tiros y pensé que era él». Sin embargo, no salió a su encuentro. «Yo estaba con el ganado y esperaba que él se dirigiera a la zona donde me encontraba, muy cerca del pueblo», agregó.

Pero Gumersindo no llegó. Otro de sus hermanos, José Benito, halló su cadáver poco antes de las nueve y media de la mañana, cuando se dirigía a cambiar unas tuberías de riego en un terreno próximo a su casa. «En medio de una rastrojera, a unos quince o veinte metros de la carretera ente Gereñu y Langarika, vi unos perros de caza: eran los de mi hermano. Fue entonces, al acercarme, cuando vi un cuerpo tendido boca abajo...», relataba a EL CORREO cuatro horas después.

Segundos después, comprobaba horrorizado que se trataba de Gumersindo y daba la voz de alarma. Agentes de la Policía vasca acudieron al lugar y confirmaron la muerte del cazador, cuya cadáver era levantado por orden judicial hacia las 11.30 horas y conducido al servicio de Patología Forense de Vitoria, donde se le practicará la autopsia.

El Juzgado de Instrucción número 1 de la capital alavesa ha abierto una investigación para tratar de esclarecer las circunstancias de la muerte de Gumersindo.
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