Y es que las últimas noticias de Alves le han erigido como protagonista de un auténtico culebrón. Primero fueron los propios sevillistas los que filtraron, el martes pasado, la salida del joven lateral de 24 años. El miércoles, los 'blues' dieron un paso atrás cuando todo ya estaba más que hablado y pactado. Fue Roman Abramovich, tras el acuerdo alcanzado entre los representantes del ambos clubes en Madrid, quien dijo no estar dispuesto a dar 36 millones de euros por el jugador, que triplicaría el sueldo que tiene en el Sevilla. Fue en ese mismo día cuando el Chelsea colgó de su página web otro comunicado en el que aseguraba que el traspaso no se había efectuado aún, sin dejar de reconocer el interés del club por el brasileño.
Este tira y afloja deberá solucionarse antes de que termine el mes. Alves tiene muy claro que quiere irse al Chelsea, tal y como su representante, Jerónimo Suárez, explicó en BBC Radio. Prueba de ello fue la petición del propio jugador al club de no jugar el partido de ida de la previa de la Liga de Campeones contra el AEK de Atenas. Acuerdo, en principio, hay, por lo que el jaque mate de la negociación está por verse en los próximos días.






