Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

crónica rosa
En compañía de otro
Ana Obregón nos descubre el complemento ideal para el biquini, el triquini y el pareo: llevar adosado a la cintura a un musculoso maromo
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
En compañía de otro
TRADICIÓN. Ana, en uno de sus habituales posados de verano. / EFE
Obregón debería ir pensando en reclamar como propio ese desmesurado vicio por el consumismo de lujo que alguien ha bautizado como 'síndrome de Victoria Beckham', porque ella, que es bastante mayor que Victoria, lo contrajo mucho antes. Yo diría que hasta lo inventó. El mal llamado 'síndrome de Victoria Beckham' obliga a quienes lo padecen a tener un fondo de armario como una sima y a vivir la moda como una experiencia religiosa. Ana lo ha demostrado a lo largo de todos estos años, cada vez que protagonizaba su famoso posado en Mallorca.

Sin embargo, últimamente, la actriz había suspendido esa costumbre. Ahora sabemos por qué. Aburrida de hacer siempre lo mismo, en la misma playa y con las mismas olas (lo único que variaba era el modelo de biquini y a lo sumo las gafas, el bolso, el pareo y alguna lorza traidora propia de la edad), Ana se tomó un periodo de reflexión, un año sabático para idear nuevas estrategias. Y a fe que ha vuelto con renovados bríos. Ha cambiado de isla, de escenario... E incluso de concepto. Por primera vez no posa sola. Ha descubierto que para dar realce a su silueta y potenciar su perfecto bronceado, ni tanga, ni bañador ni triquini... Nada favorece tanto como un chulazo.

De modo que la Obregón se ha dejado inmortalizar estos días en Ibiza (isla que admite chulazo como animal de compañía), a bordo de un yate, agarrada a las doradas y musculosas pantorrillas del jovencísimo Darek y con cara de estar pensando «Porque yo lo valgo». Y es que la auténtica felicidad, señores, consiste en no tener otra preocupación en la vida que la de lograr que tu biquini coordine con el color de ojos del macizo de tu novio.

Eso sí, lo malo de posar con otro es que te puede robar protagonismo, y ya sabemos que las 'estarletes' tienden a ser egocéntricas. Sin embargo, todo depende del tipo de foto. Aquí hablamos de una instantánea comparable a la de ese cazador de caza mayor que se deja retratar, henchido de orgullo y con el ego como un mapamundi, junto a una magnífica pieza recién capturada. La diferencia es que el cazador no suele posar en biquini. Y Ana sí. De manera que le toca meter tripa. ¿Cómo respira? Es un misterio. Pero, tras observarla mucho rato, he llegado a la conclusión de que o bien respira hacia adentro, o bien por branquias.

Ya por la tarde, la pareja se ha dejado ver por las calles ibicencas, así como dando un paseo (aunque sospecho que en realidad seguían posando). Ella llevaba un bolso dorado de un tamaño tan enorme, tan descomunal, que me ha recordado a los que suelen llevar las mamás previsoras cuando van al parque con sus niños.
Vocento
SarenetRSS