Para Anasagasti, el llamamiento de Azkuna a la convivencia, al acuerdo y a huir de «esencialismos e integrismos» cobra aún más sentido en el momento actual y resulta especialmente oportuno cuando el PNV está en el punto de mira de la violencia callejera. «Queman autobuses en San Sebastián, se insulta a los miembros de las gestoras de Ondarroa y Mendexa, se lanzan cócteles contra la sede del Gipuzku buru batzar, descubren un arsenal de ETA con bombas lapa ¿Alguien puede pensar que eso es patriotismo y abertzalismo? Eso es acracia, delincuencia y revolucionarismo barato, de unos cuantos que pretenden utilizar el nombre del pueblo vasco. No tiene nada que ver con la patria. No se puede confundir el abertzalismo con la extorsión y la intimidación», recalcó, en declaraciones a este periódico.
En opinión de Anasagasti, lo prioritario en el actual contexto de recrudecimiento de la kale borroka es abogar por la convivencia y el diálogo en lugar de sacar a relucir reivindicaciones políticas maximalistas. «Lo que ocurre es que Azkuna lo dice todo con un lenguaje muy directo. A mí me gusta la gente que habla claro», remachó, convencido de que el regidor bilbaíno se sitúa en la «sensatez» entre los extremos de quienes, por ejemplo, defienden a ultranza «la ikurriña o la bandera española».
El alcalde de Bilbao insistió ayer, tras asistir a la misa en honor de la Virgen de Begoña, en su mensaje conciliador y apostó por basar las relaciones de Euskadi con España y con Europa en «la política con mayúsculas» y en el entendimiento. «Me declaro pacifista y pactista porque creo que mediante el diálogo, la razón y el argumento se puede conseguir todo», subrayó. Azkuna hizo extensiva la máxima a ETA y consideró que incluso los terroristas tendrán que admitir al final la necesiad de «hablar y dialogar». «No hay fin, por muy increíble que parezca, que no se pueda conseguir con la política y para eso no hacen falta las armas, ni las bombas, ni la extorsión, ni la amenaza», subrayó.






