La decisión, que aún se debate en el seno del Gobierno de Bush, podría llegar este mismo mes, ya que quienes la promueven desean anunciarla antes de la próxima Asamblea General de la ONU. En el Consejo de Seguridad, Washington se ha encontrado con la oposición de China y Rusia, que son los dos países que más se benefician del comercio con Teherán. La obstinación iraní de mantener su programa nuclear, en desafío a dos resoluciones del máximo órgano de la ONU, han servido para que estos países diesen luz verde a sanciones que incluían a 28 individuos, entre ellos destacados líderes de la Guardia Revolucionaria, que han visto sus movimientos restringidos y sus negocios bloqueados.
Mano a mano
«Están fuertemente involucrados en todo, desde farmacéuticas hasta telecomunicaciones, pasando por oleoductos, e incluyendo el nuevo aeropuerto del imán Jomeini y un buen número de contrabando», declaró Ray Takeyh, analista del Council of Foreign Relations, al diario 'The Washington Post'. «Muchas de las compañías involucradas en la obtención de tecnología nuclear son propiedad de la Guardia Revolucionaria Iraní. Están trabajando mano a mano con el Ejército chino, a su vez involucrado en muchos negocios. Es un enorme conglomerado económico», añade.
Se estima que el órgano militar creado en 1979 tiene unos 125.000 miembros. Un ejército paralelo dentro de Irán que ha apoyado el surgimiento del actual régimen, y al que la Casa Blanca acusa de ser responsable del tráfico de armas que llega a Irak y Afganistán.
El paso de EE UU sería simbólico, ya que no se espera que los miembros de ese ejército tengan bienes congelables en los bancos estadounidenses ni mantengan mucha actividad comercial con sus empresas, pero sin duda enajenará al Gobierno de Ahmadineyad.
Por la parte americana, será un toque de atención al mundo. Un claro aviso de que se le está acabando la paciencia y que está dispuesto a tomar acciones por su cuenta. Algo que también calmará la ira de los halcones republicanos que presionan a Bush para que muestre mano dura. En Irán calificaron la decisión estadounidense de propaganda «sin valor».






