La operación pretende tranquilizar los mercados y colocar en ellos el efectivo suficiente para compensar uno de los efectos de la tormenta desatada la pasada semana: los recelos de algunos bancos a prestar dinero a sus competidores ante el temor de que estén 'salpicados' por los créditos de alto riesgo de EE UU y no les devuelvan los fondos en los plazos establecidos. Ese hecho, que disparó los tipos a corto plazo, desató una movilización sin precedentes de los principales bancos centrales; entre ellos, el europeo (BCE), que ha colocado 211.256 millones en cuatro días.
La medida de la Reserva Federal fue bien recibida por las bolsas, que moderaron las pérdidas que habían acumulado desde primeras horas de la sesión. El Ibex español, que llegó a caer más de un 1%, se dejó al final sólo un 0,22% al cerrar en 14.520,50 puntos. Desde que se declaró la crisis de las 'hipotecas basura' ha retrocedido un 3,22%.
Otros dos datos contribuyeron a calmar los mercados. El primero: la inflación de EE UU, que en julio fue del 0,1%, lo que deja la tasa anual en el 2,4%. El segundo: algunos indicios de que el sector inmobiliario modera su declive. La venta de viviendas usadas cayó en 41 de los 51 estados entre abril y junio -el descenso medio fue del 10,8%-, pero los precios, a la baja por el parón del mercado, repuntaron en 97 de las 149 áreas metropolitanas analizadas por la Asociación Nacional de Agentes de Bienes Raíces. Aún así, el coste medio de esos pisos se redujo un 1,5% respecto al mismo periodo del pasado ejercicio.






