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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

accidente del autobús en jaén
Después del vuelco
Quince pasajeros del autobús accidentado en Jaén siguen hospitalizados, cuatro de ellos muy graves, y los féretros de los cinco fallecidos se trasladaron ayer a Alicante, Valencia y Madrid
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Después del vuelco
TRAGEDIA. Asistencias proceden a retirar los cadáveres de las víctimas del brutal choque, tendidos en la carretera de Silleda. / EFE
Quince pasajeros del autobús accidentado el lunes en un pueblo de Jaén siguen hospitalizados en centros de esta provincia y de Córdoba. Cuatro de ellos presentan lesiones de extrema gravedad y otros tres tienen pronóstico grave. Los féretros de los cinco fallecidos partieron ayer hacia sus localidades de origen -Elda (Alicante), Alboraya (Valencia), Getafe (Madrid) y Parla (Madrid)- y los especialistas de la Guardia Civil prosiguen su investigación sobre las causas del siniestro, con un informe preliminar que confirma las primeras impresiones difundidas por Tráfico: todo apunta a que la salida de la calzada se debió a un despiste del conductor, ya que el coche circulaba a la velocidad «adecuada» de cien kilómetros por hora. Entre los viajeros del autobús había tres vascos, de los que uno está herido grave.

El accidente estuvo seguido por horas de confusión, con mensajes contradictorios sobre la procedencia de los ocupantes del autobús, sus identidades e incluso el número de fallecidos. En un principio se aseguró que los viajeros eran vascos y riojanos, pero finalmente se trataba de una mezcla heterogénea de personas de diversas comunidades que acudían a Jerez dentro del paquete turístico 'Pueblos blancos'. El coche de la empresa guipuzcoana Campano había partido de Irún y había hecho paradas en Rentería, San Sebastián, Pamplona, Tudela y Zaragoza, pero en Madrid intercambió pasajeros con otros autobuses fletados también por la agencia Primera Línea, que mueve al año a unos 35.000 clientes en 900 vehículos de este tipo.

Finalmente, los cinco fallecidos eran Carlos Mora Pérez y su cuñada Isabel Jiménez Pérez, ambos de 58 años y residentes en Elda (Alicante); Carmen Ariño Fort, de 61 años y vecina de Alboraya (Valencia); Emilio Muñoz Cobello, de 60 y domiciliado en Getafe (Madrid), y Josefa Navarro García-Rivera, de 44 y de Parla (Madrid). Tanto el marido de Josefa como los cónyuges de Isabel y Carlos viajaban también en el autobús y resultaron heridos. Se da la circunstancia de que la hija de Mora -un policía local viudo y casado en segundas nupcias- se enteró de la noticia mientras estaba de vacaciones en Praga.

Matrimonio de Soraluze

En la lista de heridos figuran los vascos Begoña Gallastegui y Juan Lamariano, un matrimonio procedente de la localidad guipuzcoana de Soraluze y afincado en Vitoria. Ella ya ha recibido el alta, pero su esposo continuaba ayer en cuidados intensivos del hospital Neurotraumatológico de Jaén con un traumatismo torácico. La consejera de Salud de la Junta acudió a visitar a las víctimas junto a los delegados del Gobierno en Andalucía y en el País Vasco, Juan José López Garzón y Paulino Luesma.

Técnicos de la Guardia Civil de Tráfico se trasladaron ayer desde Madrid para realizar diversas mediciones en el lugar del accidente, con el propósito de llevar a cabo una simulación informática de lo que ocurrió en la autovía A-4. López Garzón confirmó de nuevo ayer que en el suceso «no intervino ningún elemento ajeno al autocar» y que «la circulación era fluida y era una zona sin especial dificultad». El dueño de la empresa de autobuses, Bernardo Campano, dijo «no explicarse» el suceso, ya que el conductor es «un profesional experimentado» y el autobús era «nuevo». De hecho, el sistema antivuelco evitó que la tragedia alcanzara mayor magnitud. El chófer, de 33 años, dio negativo en el test de alcoholemia que se le practicó tras el siniestro, con cero miligramos de alcohol en el aire espirado.

Portavoces de la Guardia Civil recalcaron que todavía se contemplan diversas hipótesis sobre el suceso, que van desde un fallo mecánico hasta un despiste del conductor. La posibilidad de un exceso de velocidad se ha descartado, porque el registro del tacógrafo no superaba los cien kilómetros por hora, «adecuados» para el tramo en cuestión. Fuentes de Tráfico ya avanzaron el mismo lunes que la posible causa de la salida de la calzada fue una distracción del chófer al manipular la radio del vehículo, y familiares de los heridos ratificaron ayer a la agencia Efe que el hombre estaba utilizando alguno de los mandos más alejados del volante cuando varios pasajeros se dieron cuenta de lo que pasaba y gritaron «¿cuidado!».

La Federación Española Empresarial de Transporte de Viajeros (Asintra) destacó ayer que «viajar en autobús en España es muy seguro» y que el parque de vehículos se encuentra «a la vanguardia de Europa» en tecnologías aplicadas a combatir los riesgos. «A diario se mueven en España, sin contar el transporte urbano, 54.000 autobuses», declaró el subdirector de la entidad, Rafael Barbadillo, que recordó que a partir de octubre «no se matriculará» ningún vehículo de este tipo que no esté equipado con cinturones de seguridad. Además, en enero entrará en vigor el Certificado de Aptitud Profesional, una especie de «segundo carné» obligatorio para los chóferes de transportes colectivos que exigirá 140 horas de formación y se renovará cada cinco años con cursos de 35 horas.
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