Ese año sus cuentas registraron en sólo siete meses transferencias desde Suiza por valor de 11,4 millones de euros sospechosos de pertenecer a la Autoridad Nacional Palestina y -coincidiendo con la muerte de Arafat en 2004- decidió marchar a tiempo refugiándose en Túnez, adornada, eso sí, con la pensión de 1,6 millones de euros anuales que le aseguró su difunto marido.
Sin razones oficiales
Hasta el momento, no hay razones oficiales que justifiquen la desposesión. Una consigna de silencio que comparten el Gobierno y los medios tunecinos, el embajador palestino en el país -que ha rehusado comentar el asunto- o los asistentes de la dama en Amán, empaña de un absoluto secretismo esta decisión. Sobre la que sólo arroja alguna luz una anónima declaración atribuida a «fuentes del sistema judicial» recogidas en un diario israelí, que señalan que la señora Arafat «ha perdido todos sus derechos materiales y morales en Túnez», una observación envenenada en la que muchos han visto una referencia a las supuestas nupcias que Suha contrajo hace un año con el empresario Lahasn al-Trabulsi, hermano de la esposa del presidente Leila Ben Alí, que todavía estaba casado con otra mujer.
A pesar de que la viuda del 'rais' siempre ha negado este matrimonio y llegó a amenazar con llevar a los tribunales a todo el que difundiera aquellos «rumores infundados», su relación con este hombre -que, se cree, tenía intención de desposar su hermana, pero la eligió a ella por su inmensa fortuna- parece estar en el fondo de la caía en desgracia de Suha ante el que ha sido su anfitrión y protector desde que en 2004 trasladara su vida a Túnez a la muerte de Yaser Arafat.






