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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Economía

producto interior bruto
Europa frena en seco su crecimiento
La economía de la zona euro avanza a un ritmo del 2,5%, el más bajo en el último año, al desacelerarse la actividad en la industria y la construcción
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La economía de la zona euro pierde gas. Y con cierta intensidad. La espectacular recuperación iniciada el pasado ejercicio se ha frenado en seco al moderarse el consumo de las familias, la inversión -sobre todo, en la construcción- y el empuje de la industria. El Producto Interior Bruto (PIB) creció en el segundo trimestre a un ritmo del 2,5%, el más bajo del último año y seis décimas inferior al registrado entre enero y marzo. En el conjunto de la UE avanzó un 2,8%, lo que supone una caída de medio punto. La Comisión Europea intentó restar trascendencia a esos datos, difundidos ayer por Eurostat, su oficina estadística. El Ejecutivo comunitario subrayó que la actividad conserva una apreciable pujanza y se mantiene dentro de sus previsiones.

El despegue de Alemania y Francia, las dos principales potencias de la UE, abanderó el despertar de la economía europea. El 'pinchazo' de esos dos países explica ahora su desaceleración. Con su inflación bajo control, ninguno de ellos ha ocultado sus serios recelos ante el paulatino encarecimiento del precio del dinero decretado por el Banco Central Europeo (BCE) al entender que podía minar su expansión. La subida de tipos de un cuarto de punto -hasta el 4,25%- que prepara la autoridad monetaria para septiembre se convertirá en un nuevo obstáculo para que remonten el vuelo.

La actividad mejoró en Alemania un 2,5% entre abril y junio, frente al 3,6% del trimestre precedente. Se trata del peor registro desde la primavera de 2006. El motor de la Unión moderó de forma notable su velocidad por la menor aportación de la construcción, un sector en declive por el enloquecido encarecimiento de la vivienda en los últimos años y el alza de los tipos. El mercado exportador se mantuvo como el principal pilar de la economía germana, en la que la demanda interna -sobre todo, el consumo de los hogares- sigue adormecida. El Ejecutivo de Angela Merkel y expertos de diverso signo confían en que el país recuperará el tono a corto plazo y cerrará el ejercicio por encima del 2,5%, salvo que las turbulencias financieras que sufren los mercados lastren el crecimiento de la Eurozona.

Parón de las inversiones

Francia también vio cortado en seco el avance del PIB, que quedó reducido a un modesto 1,3%, seis décimas menos que en los tres primeros meses del ejercicio. La Administración atribuyó ese dato al mal comportamiento del sector exterior -las importaciones se incrementaron un 2,1%, frente al 1,1% de las ventas a otros países- y al parón de las inversiones.

El brusco frenazo registrado por la expansión de ambos gigantes justifica por sí solo la desaceleración de la economía en el conjunto de la zona euro. Su avance del 2,5% es el más reducido desde el primer trimestre de 2006, cuando el área ya había apretado el acelerador de la recuperación, que le llevaría a expandirse a un ritmo del 3,3% en la recta final del último año. La mejora respecto al periodo enero-marzo fue del 0,3% y del 0,5% en toda la UE, por debajo del 0,7% anterior.

La Comisión Europea quitó yerro a lo que denominó simple «ajuste» en el ritmo de crecimiento, que desvinculó rotundamente de las sacudidas en los mercados financieros por la crisis hipotecaria de Estados Unidos. Fuentes del Ejecutivo comunitario apuntaron que el eventual impacto de ese fenómeno en el PIB se dejará sentir, en su caso, el próximo año. Bruselas hizo hincapié en que, a pesar de la desaceleración, la economía mantendrá su «firme» avance a corto y medio plazo. Actualmente progresa en torno a su potencial -añadió-, a un ritmo muy similar a sus propias previsiones para el presente año: el 2,6% de media en la zona euro y el 2,9% en el conjunto de la UE. A su juicio, la ralentización es atribuible, en buena medida, a la negativa evolución de la producción industrial en los últimos meses. En junio cayó un 0,1% en la zona euro y permaneció estancada en la Unión, según anunció ayer Eurostat.

Los expertos no creen que ese resultado modifique el propósito 'telegrafiado' por el BCE de elevar un cuarto de punto los tipos de interés en septiembre para reducir los riesgos inflacionistas que, en su opinión, se ciernen sobre el control de los precios.
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