
No le resultó fácil enfrentarse a ese doble desafío, «una experiencia rarísima», según sus palabras. No obstante, tiene intención de repetir, porque la doble tarea de actor y director le ha resultado «muy agradable». Eso sí, el malabarismo de situarse delante y detrás de la cámara «no es muy recomendable». Darín tiene muy presente a Eduardo Mignona, a cuyas órdenes rodó 'El faro' y 'La fuga'. Emocionado, cansado y sin ocultar unas profundas ojeras, el protagonista de 'El hijo de la novia' ultima el montaje del filme y no olvida a sus compañeros de viaje en esta aventura: el realizador Martín Hodara, «que ha hecho que el paso a director sea amable, sin traumatismo»; y su 'partenaire' en la cinta, Diego Peretti, «que me ha acompañado hasta el final».
Humor ácido
Y es que en los planes inmediatos de Darín no entraba ejercer de director, pero las circunstancias le han llevado a firmar esta comedia policial negra ambientada en el invierno de 1952, en los meses previos a la muerte de Eva Perón, protagonizada por dos detectives de poca monta, Pibe (Darín) y Santana (Peretti). Dos socios y amigos separados por la política porque mientras el primero es antiperonista, el segundo es peronista.
El primer guión de 'La señal' se basaba en la novela homónima de Mignona, pero ese libreto inicial era muy distinto a lo que el público verá en las salas. «En la película, el caso policial cobra mayor protagonismo, lo que hace que todo sea más negro y oscuro. Cine de género sin efectos especiales ni plagado de tiros y bombas, pero hay acción y persecuciones. También una historia de amor, una mujer muy guapa, humor ácido, crítica y mucha noche», desvela.
Consciente de que la mayoría de las referencias que el público tiene del cine negro son norteamericanas, Darín apostilla que esta historia de ficción anclada en una época «que no lo era» está a mucha distancia de los retratos sobre la Argentina que sobrevive con los que ha triunfado como actor. «En esta profesión, cada paso que das es un riesgo. La premisa de Eduardo y la mía para 'La señal' fue la de 'vamos a hacer una de esas películas que hace mucho que no vemos en nuestro cine'. Creo que Eduardo hubiera sido más prudente, yo en cambio me he extralimitado».
Problemas de cervicales
El próximo 13 de septiembre conocerá la respuesta de sus compatriotas ante lo que él no considera una ópera prima, «porque no me he hecho cargo de todo el lote». «He tenido a mi lado a Martín y a Diego Peretti en esta historia con la que queremos sorprender continuamente», declara el actor, que se someterá al veredicto del público español en octubre y noviembre porque, aunque no lo confirmó, esta coproducción podría ir al festival de Valladolid, certamen por el que tiene especial cariño.
Buen conocedor de los vicios del actor «y ahora también de los de los técnicos», Darín triunfa a sus 50 años dentro y fuera de su país, tanto en cine como en teatro. Pero su situación de «privilegiado» no le impide estar preparado para afrontar momentos de sombras si se producen. Con un hijo de 18 años, Ricardo, que quiere seguir sus pasos, una decisión que califica de «traición», este actor-director a quien las cervicales le han dado este año muchos problemas, cree que ha sido «un buen cineasta».
Al menos, así lo ha sentido y se lo han hecho saber. «Los actores necesitamos ser dirigidos. Luego, de la química que tengas con el director depende que el resultado de su trabajo sea mejor o peor. Como Campanella, Eduardo y Fabián disfrutan con los actores, sacan lo mejor de ellos. Pero también he tenido experiencias con cineastas más técnicos», declara este intérprete, que debutó en nuestra cinematografía con 'La lengua de las mariposas'.






