
Las fuerzas de seguridad, en estado de alerta máxima desde hace algo más de un mes, intervinieron en la zona, un barrio popular de la ciudad, para localizar a otros dos individuos que, al parecer, acompañaban al que hizo estallar la bombona.
El joven perforó la bombona de gas con un destornillador cuando se dirigía hacia el autocar, cuyo conductor parece que pudo haber advertido a tiempo la situación de peligro y haber conseguido evitarla, según las primeras informaciones procedentes del lugar.
La agencia oficial de noticias MAP aseguró que el intento de atentado fue «aislado y desesperado», y relacionó el suceso con el refuerzo de las medidas de seguridad y con las campañas de «saneamiento» lanzadas en el entorno de los islamistas radicales. La fuente citó en concreto a presuntos integrantes del Salafismo Yihadista, relacionado con la organización terrorista Al-Qaida.
Se trata del primer atentado después de que el pasado 10 de abril tres terroristas se suicidaran al hacer estallar los explosivos que transportaban y otro muriera por disparos de la Policía en el barrio de El Fida de Casablanca. En ese incidente también falleció un inspector como consecuencia de una de las detonaciones.
Refuerzos de controles
Cuatro días después, dos terroristas se suicidaron en la calle Mulay Yusef de Casablanca, muy cerca del Consulado General de Estados Unidos y de la Casa de América, causando heridas leves a una transeúnte. Previamente, el pasado 11 de marzo, un terrorista murió al hacer estallar la bomba que llevaba consigo en un cibercafé, también de Casablanca.
El pasado 6 de julio el Gobierno marroquí anunció un incremento hasta el nivel máximo del estado de alerta por la amenaza terrorista en el país, lo que provocó un refuerzo de los controles de fronteras y de infraestructuras básicas en Marruecos. Este último atentado frustrado se produce sólo siete días después de que los principales partidos del país -los cinco que forman el Gobierno de coalición en Marruecos- anunciaran la firma de un pacto contra el terrorismo y la creación de una comisión conjunta para la elaboración de una estrategia nacional contra el extremismo religioso.






