
'OVEJAS ASESINAS'
Si algo caracteriza a este programa doble de terror es su abundante humor negro. Hay más risas y 'gore' despendolado que horror puro y duro. Si se busca sentir el miedo en las carnes, este doble pase no es la opción correcta. Aquí mandan los gags a base de triperío barato, los chistes gruesos y la algarabía a costa del despedazamiento de pobres incautos que se pasean pizpiretos por donde no deben. Todo de mentirijillas, eso sí. El festival de mutilaciones gratuitas y sangre de tarro a borbotones está garantizado tanto en 'Desmembrados' como en 'Ovejas asesinas', títulos explícitos donde los haya. Encontrar originalidad y un guión decente ya es otro cantar. Aquellos que pidan algo más que cuatro carcajadas con sensación de 'déjà vu' sentirán cómo el tedio se apodera de sus huesos.
'Desmembrados' presenta a un grupo de trabajadores de una compañía que se van de fin de semana colectivo con el fin de arreglar sus diferencias. Sin embargo, lo que se vaticinaba como una divertida excursión de empresa acaba siendo una carnicería desproporcionada. «La serie televisiva 'The Office' se cruza con 'Deliverance'. Así ha sido definida esta comedia negra de irregular ritmo, que goza de algunos momentos hilarantes de recibo, pero poca enjundia en su conjunto. Christopher Smith, responsable de 'Creep', firma la dirección de este pasatiempo en el cual, según palabras del cineasta, «todo se reduce a un equilibrio entre humor macabro mezclado con convenciones y clichés. Ocurren cosas que son graciosas. Sin embargo, no es una comedia de situación pues los personajes no están diciendo cosas divertidas. Ocurren cosas terroríficas, pero tampoco es un filme de carnicerías explícita». Un tono complicado, que no siempre funciona.
Ninguna oveja fue herida
'Ovejas asesinas', por su parte, remite a los comienzos de Peter Jackson, cuando el artífice de 'El señor de los anillos' era el rey del 'gore' de bajo presupuesto. De hecho, la cinta es una producción de Nueva Zelanda. Absorbe ideas directamente de la desternillante y hemoglobínica 'Braindead' y echa mano de un ejército de ovejas zombis para sembrar el caos, el terror de pandereta y el cachondeo padre en la pantalla.
Jonathan King debuta con una 'cult movie' diseñada a conciencia, cuyo exceso puede acabar cansando hasta al fan más selecto. La comicidad de algunas escenas y los ingeniosos efectos especiales son el principal reclamo de un producto que conviene ser consumido como experiencia colectiva, aderezado con palomitas, refrescos y lo que se tercie. Los responsables del filme juran y perjuran que ninguna oveja fue herida durante el rodaje. Lo creamos o no, ver a tan tierno animal devorando humanos forma parte del delirante espectáculo, con lo cual, inevitablemente, el escarmiento que reciben las bestias es lo más horripilante imaginable.






