
Laurent Celton y Juliette Lauronier, una joven pareja francesa, se alojaron tres días en este lugar. «Hemos llegado a Bilbao y sólo hemos encontrado esto», se lamentan resignados con una cerveza en la mano. Aun así, las buenas prestaciones de su vehículo minimizaron el problema. «Gracias a que la caravana dispone de placas solares en el techo y 200 litros de agua en el depósito, podemos estar, sin toma de luz y con ducha, hasta tres días», afirma Celton entre sorbo y sorbo.
De todas formas, ambos reconocen que «sería mejor que en el centro de Bilbao hubiera una zona con luz, agua, baños y habilitada para poder cambiar el agua sucia». Además, advierten de que los automóviles peor equipados pueden llegar a «perjudicar el medio ambiente».
Otro matrimonio galo y 'vecino' del primero, Gérard y Éliane Mioch, explica que la Oficina de Turismo de Bilbao les había enviado allí y que, al ver el lugar, decidieron no quedarse en la ciudad más que «unas horas». «Es una lástima que no podamos dormir cerca de Bilbao. Solamente iremos al museo; no tenemos tiempo de visitar el Casco Viejo ni nada», manifiesta una apenada Éliane. «Ya que queremos ir a Santander, aprovecharemos para buscar un camping allí», dice Gérard.
El aseo en un bar
Los catalanes Luis Mansilla y Rocío Bayo, recién levantados de la cama, califican esta situación de «normal en España» y opinan que «la Península no está preparada para las autocaravanas». Aunque las comparaciones son odiosas, este vecino de L'Hospitalet de Llobregat no puede evitar reconocer una tímida envidia por el país vecino. «En Francia, a la que cruzas la frontera, todos los pueblos pueden atender a las caravanas». A pesar de tener asumida la situación, no ve normal que «en un parking de mala muerte dejen aparcar a las autocaravanas». «Esto no está preparado ni para vaciar las letrinas, ni para que la gente tenga una toma de luz», se queja Mansilla. Para ambos, su mayor molestia era no tener un baño público al alcance. «Ahora iremos a asearnos en un bar», declaran. Eso sí, la situación se la tomaron con humor: «Suerte que nosotros, para esto, somos un poco 'punkies'».








