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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

UNO DE LOS MÁS FUERTES REGISTRADOS EN ESPAÑA
Un terremoto de magnitud 5,1 sacude Ciudad Real y se deja sentir en media España
El seísmo sólo causó daños en algunos edificios y no provocó heridos, pero sus ecos recorrieron la Península de Asturias a Murcia y de Extremadura a Valencia
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Un terremoto de magnitud 5,1 sacude Ciudad Real y se deja sentir en media España
DAÑOS. El Teatro Municipal de Almagro, después del seísmo. / EFE
Amanecer un domingo de agosto con un despertador cualquiera ya supone algo terrible para muchos españoles. Pero hacerlo con la Tierra que se sacude con violencia es algo que no le hace gracia ni al más madrugador. Millones de españoles se vieron sobresaltados en la mañana de ayer por un terremoto de intensidad moderada que, aunque no causó víctimas ni daños materiales de importancia, sí sembró el desconcierto, cuando no la alarma, entre la población.

El seísmo, de 5,1grados de magnitud en la escala de Richter, se inició a las 9.47 horas, se prolongó durante varios segundos y tuvo su epicentro en Pedro Muñoz (Ciudad Real), sintiéndose con especial intensidad en el centro, sur y este de la Península, y de forma más suave en puntos de la costa. A esta sacudida siguieron durante la mañana hasta 15 réplicas de una magnitud tres. Se trata de uno de los terremotos más fuertes registrados en España en los últimos años y el segundo de 2007.

El seísmo se localizó entre los municipios manchegos de Pedro Muñoz y Alcázar de San Juan, ambos en la provincia de Ciudad Real. En un primer momento el Instituto Geográfico Nacional estimó que el seísmo había sido de una magnitud 4,7, aunque posteriormente elevó este cálculo a 5,1, considerado ya de cierto riesgo a la hora de provocar daños. Quizá el más significativo tuvo lugar en el Teatro Municipal de Almagro, un emblemático edificio del siglo XIX cuya sala de conferencias ha quedado completamente destruida.

Afortunadamente, no hubo heridos ni grandes pérdidas materiales, pero el movimiento telúrico sí desató de inmediato la alarma en pueblos y ciudades de toda la Península, especialmente del interior, que minutos antes de las diez de la mañana colapsaron los teléfonos de emergencias para comunicar lo que habían vivido o reclamar información sobre lo que sucedía.

En pijama a la calle

De Asturias a Murcia, de Extremadura a la Comunidad Valenciana, miles de personas querían saber lo que había ocurrido. En Madrid, el 112 se vio obligado a grabar de forma urgente un mensaje de bienvenida en el que pedía a los usuarios que si no habían sufrido lesiones o daños materiales por el siniestro dejasen libre la línea para poder atender las emergencias.

El pico de máxima intensidad del temblor, el que hizo que millones de españoles se despertasen sobresaltados por el movimiento de la cama, muebles, lámparas e, incluso, paredes, o por el crepitar de las alarmas de los coches, se prolongó cinco eternos segundos. Los puntos donde se sintió con más potencia, persistencia y claridad fueron los municipios y ciudades más próximos a Pedro Muñoz, donde centenares de vecinos corrieron aterrados y en pijama a la calle, y en las torres o edificios altos de Madrid y de las provincias limítrofes. Expertos en movimientos sísmicos despejaron ayer algunos de los interrogantes que surgieron en la población tras el seísmo de Pedro Muñoz.

El presidente del Colegio de Geólogos de España, Luis Suárez, explicó que este seísmo se produjo por movimientos en fallas de la corteza terrestre más superficial, por lo que resultó ser «moderado». Si se hubiera producido por el choque de placas tectónicas, plataformas que se encuentran en la litosfera y que se desplazan 5 centímetros al año, hubiera sido más grave en la escala de Richter.

Expertos del Instituto Geográfico Nacional declararon que el temblor se sintió tanto y en zonas tan alejadas de Pedro Muñoz porque el hipocentro (localización interior donde tiene origen el seísmo bajo el epicentro) se situó en un punto muy superficial de la corteza terrestre, a unos diez kilómetros de profundidad, hecho que propagó más su onda expansiva.

Las zonas más vulnerables se sitúan en el sur y suroeste de la península, en torno a Granada; la zona sur de Alicante; las provincias de Almería y Murcia, y algunas áreas de Galicia.

Emilio Carreño, director de la Red Sísmica Nacional, señaló que «en la Península Ibérica se registran al año 4.000 terremotos», de los cuáles «tan sólo uno o dos al mes» son percibidos por la población.

El antecedente más reciente ocurrió el pasado 7 de junio en Escopete (Guadalajara) y fue de 4,1 grados en la escala de Richter. El 12 de febrero de este año hubo otro de 6,1 grados con epicentro a 200 kilómetros al suroeste del cabo de San Vicente (Portugal) y sus efectos se notaron en gran parte de la Península.

El último seísmo catastrófico en España fue en Arenas del Rey (Granada) el día de Navidad de 1884 y alcanzó los 6,5 grados. Causó 839 muertes, 1.600 heridos de consideración, 4.400 edificios destruidos y 13.000 dañados. El más desastroso de la historia, de 8,5 grados, sucedió en 1755 y tuvo como epicentro el Cabo de San Vicente (Portugal). El terremoto afectó a Europa occidental y al norte de África, y provocó un tsunami de 15 metros de altura que asoló las costas del Golfo de Cádiz. En total, dejó tras de sí 15.000 muertos, de los que 2.000 fueron en España.
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