
«Aunque se haga mucha demagogia, el interés real por los presos es mínimo. Para la dirección de ETA es absolutamente secundario, o más bien irrelevante, lo que le pase a las personas que están entre rejas», afirma Gallizo, quien reconoce que el Gobierno se interesó por conocer la posición de los etarras detenidos cuando la organización terrorista decidió iniciar la tregua. «Los condenados apoyaron «unánimemente» la negociación, aunque el «desconcierto» asoló a la mayoría tras el atentado de Barajas, recuerda.
En estos momentos, Gallizo confirma que «hay pesismismo y posiciones críticas de mucha gente que no entiende cuál es la lógica con la que actúa la dirección de la banda», aunque estos rechazos «no son muy escuchados en el exterior». «Resulta difícil que estas personas expresen sus opiniones de forma abierta. Quizá deberían ser más valientes, porque de nada sirve manifestarse en un sentido y no actuar en consecuencia».
Una «secta»
La responsable de Prisiones ve «un proceso de debilitamiento» de ETA gracias a la acción policial y advierte de que avanza hacia una «'grapización'» evidente -en alusión al GRAPO-, en el sentido de que se muestra cada vez más como una «secta alejada totalmente de la realidad», destaca Gallizo, quien observa una «evolución muy positiva» en la sociedad vasca en su rechazo a la violencia, reflejada en posiciones como las del «PNV».
El concluso proceso de paz, precisamente, motivó ayer una nueva queja por parte del PP. La secretaria popular de Política Autonómica, Soraya Sáenz de Santamaría, reprochó a los socialistas que no hayan dado «cumplidas explicaciones» de esta iniciativa e indicó que la opinión pública sólo recibe información «por goteo» y a través de los medios de comunicación.
El portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, criticó por su parte al PP, al que acusó de haberse convertido, con sus declaraciones, en el «megáfono de ETA». No obstante, confió en que, si hay un atentado, los populares mostrarán unidad con el Gobierno. Garrido elogió el papel del PNV y de su presidente, Josu Jon Imaz, contra el terrorismo -«Imaz tiene una posición impecable, de un demócrata, sumamente correcta y muy alentadora respecto del terrorismo»- y prometió que el PSOE no usará la violencia etarra «como parte de una campaña electoral».






