
El accidente mortal de la jinete de Astigarraga se produjo mediada la carrera, a la altura de la curva de Bugatti. Al parecer,
Una de las primera personas que atendieron a Otaño fue Octavio Becerra, el preparador de la cuadra Las Américas, quien intentó reanimarla practicándole el boca a boca momentos antes de que llegara la ambulancia destacada en el hipódromo.
La amazona fue trasladada de urgencia al Hospital Donostia, a donde llegó con parada cardiorespiratoria. No hubo posibilidad de que los médicos pudieran hacer algo por salvar su vida. Al parecer, Otaño presentaba una fractura del cuello, a consecuencia de la caída.
La yegua, que en un principio también quedó tendida en la hierba, fue desensillada, pero momentos después se alzó y abandonó el lugar con total normalidad.
Luto en el hipódromo
La noticia de su fallecimiento causó una profunda consternación en el hipódromo, aunque se decidió continuar con la jornada de carreras tras el accidente. La sociedad Hipódromos y Apuestas Hípicas de Euskadi, organizadora de las pruebas, expresó anoche en una nota su dolor por el trágico accidente y trasladó su pésame «a la familia y allegados, así como a los profesionales, jockeys, aficionados, mozos, preparadores, que en estos momentos deben sentir el dolor que a todos nos embarga».
En una entrevista concedida hace algún tiempo, la joven jinete guipuzcoana aseguraba que su trabajo era «bastante arriesgado» y que, de hecho, ya había tenido algún que otro susto. También explicaba que una de las mayores ilusiones de su vida sería participar como amazona en una carrera.
El hipódromo tiene previsto rendir un homenaje a Nagore Otaño pasado mañana, miércoles, con motivo de la celebración de la jornada cumbre de la temporada en el hipódromo, con la disputa de la Copa de Oro. Todos los jockeys participantes llevarán brazaletes negros en señal de luto ese día y en el transcurso de la tarde se guardará un minuto de silencio en memoria de la joven fallecida.







