
Pasado mañana se cumplen cien años del nacimiento de Carmen Conde, fallecida hace once años en un geriátrico de Madrid. Prolífica narradora, poeta y dramaturga, firmó más de un centenar de títulos entre poemarios, libros de relatos, memorias, piezas teatrales, ensayos, guiones y textos infantiles. Sin embargo, es más recordada por su condición de académica pionera que por su apreciable obra.
Una biografía de José Luis Ferris, titulada 'Carmen Conde. Vida, pasión y versos de una escritora olvidada' (Temas de Hoy), y algunas reediciones rescatan la figura de esta mujer, poeta precoz, comprometida con la República y obligada a mantener oculto en lo más profundo del armario de su alma los afectos más intensos y verdaderos de su vida.
Discriminación
Nacida en Cartagena (Murcia) el 15 de agosto de 1907, Carmen Conde se graduó en Magisterio en la Escuela Normal de Murcia y se matriculó después en la Universidad de Valencia para cursar unos estudios de Filosofía que nunca concluyó.
Con apenas 15 años comenzó a publicar artículos en diarios y revistas y a cartearse con grandes poetas como Juan Ramón Jiménez. En 1929 aparece su primera obra, 'Brocal', y traba por entonces contacto con Miguel Hernández, Gabriela Mistral y Gabriel Miró.
Muy joven inició una relación con el también poeta y paisano Antonio Oliver Belmás, con quien contraería matrimonio en 1931. Su relación, marcada por la pérdida de una hija al nacer, se tornaría discontinua y no demasiado llevadera. En el ánimo de Conde pesaba el enorme afecto que dispensaba a la poeta alavesa Ernestina de Champurcin, con quien mantuvo un apasionada relación epistolar.
En la Guerra Civil Oliver se alistó en el Ejército republicano y Conde lo acompañó como colaboradora de la radio del Frente Popular. Durante la posguerra y el franquismo se ganó la vida como profesora de Literatura en el Instituto de Estudios Europeos y de la Cátedra Mediterráneo de la Universidad de Alicante. En los años cincuenta empieza a ganar reconocimiento hasta que en 1967 obtiene el Nacional de Literatura y publica 'Obra poética'.
En 1968 falleció Antonio Oliver y Carmen Conde se acercó más a Amanda Junquera, con la que mantendría una estrecha relación hasta la muerte de ésta en 1986, pérdida que sumió a la escritora en un profundo desánimo.
Académica electa desde 1978, leyó su discurso de ingreso en la RAE el 28 de enero de 1979, fecha desde la que fue titular del sillón 'K' que hoy ocupa Ana María Matute. Era la primera mujer con un sillón en la misma institución que seis años antes había vetado el acceso a la gran filóloga María Moliner, y no tuvo empacho en criticar la cerrazón de su colegas: «Vuestra noble decisión pone fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria», leyó en su discurso.






