
Los perros rastreadores han regresado ya a Inglaterra. Las muestras de sangre recogidas en el apartamento donde supuestamente se produjo el rapto son analizadas en laboratorios de Birmingham y se espera que los resultados lleguen esta semana. Todo apunta a que serán realmente decisivos para resolver el caso.
¿Por qué dijo estas palabras Olegário Sousa en una entrevista concedida a la BBC? ¿Por qué toda la prensa lusa lleva una semana hablando de rastros de sangre de Madeleine y da casi por segura un final trágico? ¿Por qué los ingleses han abierto una guerra sin precedentes contra los medios y la Policía del país vecino y defienden que Madeleine está viva? Demasiados porqués sin respuesta, datos contradictorios y especulaciones. O alguien sabe mucho y no lo dice o nadie sabe nada y habla demasiado. Desde el pasado 3 de mayo se han contado muchas cosas sobre la desaparición de Madeleine, pero la realidad es que se carece de pruebas que permitan saber dónde está la niña.
Misa emotiva
El matrimonio McCann, mientras, intenta mantenerse ajeno a estos acontecimientos de última hora. Ayer participó en una misa oficiada en la iglesia de Playa de la Luz para pedir por todos los niños desaparecidos, el mismo día en el que se cumplían cien días sin Maddie. A las once en punto de la mañana, Kate y Gerry llegaron cogidos de la mano al templo, que se quedó pequeño para acoger a todos los presentes -amigos, conocidos y todos aquellos que quisieron participar, tanto miembros de la comunidad inglesa que reside o veranea en la zona del Algarve como portugueses-.
Con camisas verdes -color de la esperanza- y mirada ausente, la pareja entró como lo hace cada día. La mujer llevaba en sus manos el oso de peluche con el que dormía todas las noches Madeleine. «Hoy se cumplen cien días desde que nuestra linda y preciosa niña fue llevada. Quiero agradecer a todos, especialmente a la comunidad de Playa de la Luz, habernos apoyado. Gerry y yo, los gemelos Sean y Amelie, toda la familia y amigos, y especialmente Madeleine, agradecemos a todos vuestra presencia y pedimos que continuéis con las oraciones». Con estas palabras Kate McCann se dirigió a los presentes en la iglesia al comienzo de la ceremonia. Gerry McCann, por su parte, agradeció las oraciones por todos los menores desaparecidos y garantizó que no pararían de buscar a Madeleine.
La misa se celebró en inglés y en ella el cura transmitió un mensaje de coraje para continuar creyendo en que la pequeña regresará al seno de su familia. El oficiante pidió también por los miembros de la Policía, para que Dios «les bendiga en el trabajo» y los medios de comunicación fueron igualmente recordados para que «sean iluminados por los caminos de la justicia y serenidad».
Después de una ceremonia de una hora, y tras permanecer diez minutos más en el interior del templo, los McCann salieron también de la mano y pasaron por delante de los numerosos medios de comunicación internacionales.






