
Los primeros arrestos se produjeron el viernes a la noche durante la celebración de una boda en Bei Hanún. Al parecer, según testigos del incidente, los agentes de Hamás hicieron acto de presencia en la fiesta y comenzaron a golpear a los asistentes con sus porras. Según la Fuerza Ejecutiva, algunos de ellos estaban realizando disparos al aire y entonaban cantos en favor de Yaser Arafat y de su sucesor, Abbas.
El suceso terminó con la detención de quince invitados por «incurrir en delito». Tras ello, cerca de 150 personas se trasladaron a la sede de Hamás en esta ciudad para concentrarse como forma de protesta. Sin embargo, la presencia de los agentes, lejos de disuadir a los presentes, provocó un enfrentamiento con los policías que se saldó con cerca de una decena de heridos.
Cruce de declaraciones
Por otro lado, otros doce partidarios de Al-Fatah fueron detenidos en Abbassam, al sur de Gaza. Entre ellos se encuentra un miembro del Consejo municipal, señalaron fuentes del grupo. Estos hechos han provocado una airada reacción de la organización palestina, que ha acusado a Hamás de persecución política, un extremo que ha negado el grupo islámico. Además, miembros de un movimiento armado afín a Al-Fatah reivindicaron ayer el lanzamiento de varios proyectiles contra las localidades israelíes de Kissufi y Diderot que no causó heridos.






