
La líder de los populares en Euskadi puso como ejemplo lo sucedido en Getxo, donde gobiernan en minoría los peneuvistas después de que la dirección del PSE descartara apoyar a la candidata del PP, Marisa Arrúe. La lista jeltzale aventajó en apenas 700 votos a los populares, aunque ambos partidos tienen el mismo número de concejales. Durante una visita a la feria agrícola del barrio getxotarra de Algorta, San Gil acusó a los socialistas de permitir que el PNV tenga «las mayores cotas de poder» de los últimos años tras haber registrado «sus peores resultados» en las urnas. «Getxo es la prueba de que los socialistas no han querido llegar a ningún acuerdo con el PP. Han preferido impulsar la ofensiva nacionalista y que aquí siga gobernando el PNV», subrayó acompañada de la propia Arrúe, Carmelo Barrio y Antonio Basagoiti.
Para San Gil ha quedado «claro», tras este caso y lo sucedido en las diputaciones de Álava y Guipúzcoa, que el PSE busca otros «compañeros de viaje». En este sentido, recordó la entrevista concedida a EL CORREO por el presidente del Senado y líder de los socialistas alaveses, Javier Rojo, en la que abogó por que los partidos de López e Imaz lleguen a alcanzar «compromisos» de cooperación. «No es lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer con los pactos. El PSE quiere conformar un futuro gobierno con el PNV. Nosotros quedamos como la única alternativa para el electorado», recalcó.
Cartel por los presos
A diferencia de los dos últimos años, los dirigentes populares no se vieron acosados por los radicales durante su paseo por la feria agrícola. Sólo dos jóvenes profirieron gritos de «fascista», «pesada» y «vete a España» en referencia a San Gil al paso de la comitiva por uno de los puestos en los que colgaba un cartel a favor del acercamiento de los presos de ETA.
Las palabras de la dirigente popular encontraron rápida respuesta en el secretario de organización del PSE. Rodolfo Ares aseguró que los socialistas están «muy tranquilos» a pesar de la negativa a pactar con ellos en Barakaldo y Portugalete. Recordó que existen «posibilidades diversas» para «garantizar la estabilidad» en ambos ayuntamientos.
Ares precisó, no obstante, que los concejales del PP en esas dos localidades no han trasladado a los ediles de su partido «que no quieran hablar con ellos» de una futura alianza, en contra de lo que sostiene San Gil. «Veremos si se confirma lo que el PP está anunciando porque las conversaciones en la mayoría de los municipios estaba previsto que continuaran a primeros de septiembre, después de las vacaciones», señaló antes de insistir en que cualquier acuerdo se firmará «en base al programa electoral socialista».






