Aunque lo cierto es que la posición de Serbia no sólo es conocida por todos, sino que además dentro del grupo es defendida por el representante ruso. Y la posición de Pristina es compartida por Bruselas y Washington. Por ello se supone que los temas tratados han sido los problemas logísticos de las conversaciones entre las delegaciones de Serbia y Kosovo. Es decir el lugar y la fecha en que se harán. Y, sobre todo, la búsqueda de un punto de unión entre ambas partes para que acepten sentarse a la mesa.
Sucede que Serbia limita las negociaciones a una amplia autonomía de Kosovo y se niega a aceptar cualquier tema relacionado con pérdida de soberanía sobre esta región. Para Belgrado, la propuesta de conceder a Pristina una independencia controlada, hecha por el anterior negociador de la ONU, es obsoleta. Asimismo, Serbia, al igual que Moscú, no acepta ningún límite de tiempo al proceso de negociaciones, que la ONU y los representantes del Grupo de Contacto han establecido en 120 días. Por su parte, los dirigentes albanokosovares exigen que las conversaciones se hagan entre representantes de los dos Estados soberanos.
Misión «difícil»
«Los principios centrales de la plataforma son ya conocidos: no aceptamos hablar de la independencia ni de la integridad territorial de Kosovo», declaró ayer el primer ministro kosovar, Agim Ceku. Agregó, además, que exigirá garantías a la 'troika' de que tras los 120 días de negociaciones se decidiría sobre la independencia de Kosovo.
Frente a un escenario de posiciones contrapuestas y excluyentes los propios protagonistas han calificado la misión de «difícil» y de «última oportunidad» para que Belgrado y Pristina lleguen a un acuerdo. Así lo afirmó el jueves en Londres, al término de la primera reunión preparatoria, el representante de la UE, que se declaró optimista al anunciar que el diálogo será duro, pero que se presionará para conseguir una solución.
«Hemos acordado que cualquier acuerdo entre Belgrado y Pristina es aceptable para nosotros. Si hay éxito, será su éxito; si no lo hay, será su fracaso» sentenció. También el primer ministro serbio, Kostunica, cree que es posible llegar a una solución pacífica. Por otra parte y según el ex ministro de Exteriores de Serbia, Goran Svilanovic, Belgrado posee un 'plan B': la división de Kosovo.






