
Xavier Claramunt, responsable de Galactic Suite, anunció ayer que el precio del viaje, en principio de tres días, incluye 18 semanas en una isla del trópico para preparar al turista en su aventura espacial. Dada la duración de este entrenamiento, el viajero de las estrellas podrá llevarse a su familia.
Para completar la oferta, aquellos que se decidan a pasar unos días en órbita también podrán participar, si así lo desean, en experimentos científicos. Claramunt ha asegurado que ya se han iniciado contactos con varias entidades científicas interesadas en aprovechar el estado de ingravidez del recinto para sus proyectos.
La empresa estima que en 2012 habrá unas 40.000 personas con capacidad económica para comprar un billete de tres millones de euros, cantidad que, aun siendo astronómica, dista mucho de los más de 20 millones de dólares que pagó el multimillonario Dennis Tito para convertirse en el primer turista del espacio.
El viaje se hará en un transbordador espacial, un híbrido entre un cohete y un avión comercial, que al llegar al espacio se acoplará al hotel Galactic Suite, también denominado Spaceresort, que siempre permanecerá en órbita alrededor de la Tierra y que está formado por cinco módulos con aspecto de racimo de uvas.
Claramunt explicó que en cada vuelo viajarán seis personas, dos tripulantes y cuatro turistas, y que durante la estancia, el transbordador permanecerá anclado en el módulo de llegada para dar seguridad al pasajero. El módulo base hará de zona de estar común y conectará con las habitaciones -como una cápsula para dos personas y con ventanales- y con un módulo de servicios.
Después de los tres días, en los que el hotel completará órbitas alrededor del planeta en 80 minutos y se podrá ver salir y ponerse el sol 15 veces al día, el transbordador regresará a la Tierra, cerrándose la instalación hasta que lleguen los siguientes viajeros. Cada semana habrá dos viajes y podrán enviarse 350 personas al año. El presupuesto global del proyecto asciende a dos mil millones de euros y existen ya inversores privados de Emiratos Árabes y de Japón interesados en financiar el proyecto.






