Schuster afronta su primer examen serio tras una pretemporada decepcionante en la que su equipo perdió tres de los seis partidos jugados, ante el Hannover, el PSV y el Deportivo. Pendiente aún del aterrizaje de varios refuerzos, parece que a este Madrid le cuesta cambiar el chip y pasar con éxito del estilo conservador que propugnaba Capello a la filosofía más abierta que caracteriza el teutón.
Aunque Juande vaticina un doble duelo muy equilibrado e incluso asegura que los madrileños parten con la ventaja de jugar la vuelta en el Bernabéu, sobre el papel el Sevilla se presenta en mejores condiciones. Juega de memoria desde hace varios años y ha ganado las cuatro finales disputadas en poco más de un año. Desde que apabullaron al Middlesbrough en la lucha por la UEFA de 2006, los hispalenses sólo saben lo que es vencer. Pasaron por encima del Barça en la Supercopa de Europa, repitieron éxito en la UEFA a costa del Espanyol y, gracias a Palop, y pudieron con el Getafe en la última Copa del Rey.
Schuster, entonces técnico azulón, busca venganza, aunque tanto él como sus hombres asumen que, de cara a la opinión pública, tienen mucho que perder y poco que ganar. «Si vencemos será un torneo poco importante, pero si perdemos tendrá el doble de repercusión», advirtió ayer Iker Casillas, quien reconoce que el nuevo Madrid llega un poco verde a este doble duelo «trampa» ante un adversario que vive el mejor momento de su historia.
Debut de Beckham
David Beckham , entretanto, se mostró ayer encantado de haber debutado en la Major League Soccer (MLS) de EE UU, pero salió frustrado por no haber podido evitar la derrota de su nuevo equipo, Los Ángeles Galaxy. «Fue una buena noche, pero también una mala noche», dijo el ex capitán de la selección inglesa. Beckahm sólo disputó 18 minutos.






