
Stanley Donen ya dijo la última palabra sobre el hastío matrimonial en 'Dos en la carretera': el enamoramiento cede el paso al apego y después al desamor. Ceylan toma prestados de Antonioni los silencios y el vagar de los personajes sin que, en apariencia, suceda nada. Cuando la pareja se separa, el hombre regresa a Estambul e intenta restablecer el vínculo con una antigua amante. Protagoniza una espeluznante secuencia de violación casi en tiempo real, que incomoda al espectador hasta el punto de apartar la mirada. No hay sexo explícito, pero la violencia de la situación y la ausencia de cortes condenan definitivamente a un egoísta incapaz de estar solo. La sensualidad de 'Los climas' consigue que casi se puedan sentir las estaciones: el sudor en la frente de la mujer, el silencio que amortigua la caída de la nieve.
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