La resolución, aprobada por unanimidad de los 15 miembros del máximo órgano de las Naciones Unidas y presentada por EE UU y el Reino Unido, promueve las negociaciones políticas entre los diversos grupos étnicos y religiosos. Asimismo, favorece el diálogo regional sobre asuntos que interesan a Irak y sus vecinos, como los problemas de seguridad fronteriza, de energía y de los refugiados.
Con la aprobación del Consejo de Seguridad, se amplía por un año el mandato de la Misión de Asistencia para Irak de la ONU (UNAMI), que expiraba hoy, y aumenta sus responsabilidades de asistencia al Gobierno iraquí. Hasta ahora los responsables de la ONU han ofrecido escasos detalles sobre qué cambios deberán efectuar en las instalaciones y el dispositivo de seguridad necesario para poder aplicar el nuevo mandato, ante la persistente violencia que afecta a la sociedad iraquí y limita las actividades de los organismos extranjeros.
El subsecretario para Asuntos Políticos de la ONU, Lynn Pascoe, indicó el martes que por el momento planean aumentar en octubre próximo de 65 a 95 el personal internacional de la misión en Bagdad. Bajo la nueva propuesta, la ONU ayudará y asesorará al Gobierno de Bagdad a fomentar el diálogo político y la reconciliación nacional, la revisión de la Constitución y la organización de elecciones, entre otros asuntos.
Asimismo, aumenta sus responsabilidades en la asistencia humanitaria y la reconstrucción de Irak, al encargarle ayudar al Gobierno a proporcionar servicios básicos a la población, coordinar la asistencia económica internacional y fomentar un crecimiento sostenido de la economía.






